SOBRE KÓMODA

Un estudio realizado por SEMERGEN señalaba que “un 73% de la población española declara sentir con frecuencia falta de vitalidad”. Inmersos en un contexto social marcado por los avances tecnológicos, la sociedad actual se enfrenta a situaciones que generaciones pasadas ni se planteaban. La celeridad y la inmediatez se han convertido en nuestro pan de cada día y el cansancio generalizado y la fatiga en nuestro dogma.

Bajo dicha premisa, la consultora Torres y Carrera, en colaboración con la productora Milana Bonita, ha puesto en marcha “Kómoda. La vida sin energía”, un documental que explora las causas que provocan la fatiga social y que sentará las bases de posibles soluciones en ámbitos como el trabajo, el ocio, la alimentación o el sexo.

El actor Nicolás Coronado se ha sumado a este proyecto como narrador y conductor y la dirección corre a cargo de Douglas Belisario. Además, el documental ha incluido la colaboración de distintos profesionales, expertos en las distintas áreas analizadas.

LOS INICIOS DE KÓMODA

Kómoda, la vida sin energía” es concebida como la evolución de “En tiempo de dragones”, investigación desarrollada por Torres y Carrera durante 2017 y 2018 en torno al impacto de la revolución tecnológica en la sociedad. Este primer documental se convierte así en la antesala de su segundo proyecto.

Si el objetivo de “En tiempo de dragones” era dar visibilidad a las consecuencias que la tecnología producía en la sociedad, Kómoda pretende abordarlo desde la óptica de la persona como individuo; centrándose en la injerencia de la fatiga social en ámbitos tan dispares como el trabajo, la alimentación, el ocio o el sexo. De este modo, se erigen cinco bloques, constituyendo la figura de la mujer el quinto.

TRABAJO

“El estrés, dormir poco y trabajar muchas horas son las principales causas de cansancio entre los españoles” apuntan los resultados del estudio Vytal.

Es innegable que la vida laboral es uno de los principales focos de estrés con el que lidiamos todos los días. Estudios revelan que tres cuartas partes de la población cree que el cansancio les afecta. Cometer errores en el puesto de trabajo, un bajo rendimiento o el deterioro de las relaciones con los compañeros son algunas de las consecuencias. La pregunta es ¿son estas situaciones secuelas naturales de nuestra ajetreada rutina laboral o son realmente problemas que debemos atajar?

ALIMENTACIÓN

La sociedad ha cambiado y con ella nuestra forma de alimentarnos. Si ponemos en perspectiva como lo hacíamos antes a como lo hacemos en la actualidad, observamos notorias divergencias. Hoy en día, a pesar de que la tecnología ha hecho posible que el número de productos a nuestro alcance sea mayor, no ha incentivado nuestra preocupación por el mundo de la cocina.

La acción social de comer ha quedado relegada al tiempo de ocio, momento en el que la excelencia gastronómica o la ingesta saludable ocupan puestos preferentes. Por el contrario, nuestro paladar en el día a día es mucho menos exquisito, un bocado rápido y un café cargado son la mejor opción para sobrellevar una estresante jornada laboral. Lo que nos hace rememorar el viejo dilema del huevo y la gallina, planteándonos: ¿Qué fue primero, el cansancio o una mala alimentación? ¿Estamos cansados porque nos alimentamos mal o nos alimentamos mal porque estamos cansados?

OCIO

A pesar de que el contenido de nuestro tiempo libre haya cambiado, viéndose condicionado por los cambios tecnológicos, en principio todos estamos de acuerdo en que el objetivo es el mismo, descanso y diversión. Es decir, una vía de renovación o más coloquialmente conocido como “recargar pilas”.

Sin embargo, lejos de lo que pudiéramos creer, el ocio en el siglo XXI es de todo menos distendido. Las preocupaciones del trabajo y la necesidad de estar constantemente conectados se han convertido en un clavo más en el ataúd de nuestro frenesí de vida. Tener muchas experiencias y que nuestros “seguidores” se hagan eco de ello es ahora una necesidad, no pudiendo disfrutar del hecho de dedicarnos tiempo a nosotros mismos si no hay testigos que lo confirmen. Nuestra duda es, en la era de Twitter, Facebook e Instagram, ¿realmente un seguidor y un nuevo like nos proporcionan mayor gratificación que un paseo o una conversación?

SEXO

Las relaciones sexuales son, por definición, la expresión más íntima de conexión entre dos personas. No obstante, esa intimidad se ha visto alterada. La tecnología se ha colado en nuestras camas y los juguetes eróticos, las apps de ligar o el sexting han eclipsado a los tradicionales encuentros sexuales.  

Cada día las páginas pornográficas de internet reciben 92 millones de visitas. Un amplio y variado catalogo de opciones sumado a la discreción y la rapidez han hecho de estas webs un reclamo para la sociedad actual. ¿Pero hasta que punto? ¿La intimidad entre dos personas es baladí cuando la satisfacción se encuentra a un click de distancia?

MUJER

La figura de la mujer entendida y analizada como colectivo presenta claras diferencias en comparación con el de los hombres. Según la última encuesta de Empleo del Tiempo (EET) del Instituto Nacional de Estadística, la mujer dedica al hogar y la familia más del doble de tiempo que el hombre (4h.04´frente a 1h50´) y dispone de la mitad de tiempo que el hombre para disfrutar de sus aficiones.

La fatiga social y el cansancio generalizados son indiscutibles, mas el reparto de su carga es un tema controvertido. La desigualdad de género es en cualquier caso, palpable. El interrogante es: ¿es diferente la manera en la que sufren el cansancio hombre y mujeres? ¿Cómo lo sobrellevan ellas?