El nuevo grafismo de pirámide invertida establecido en las Guías Alimentarias para los estadounidenses (USDA) marca un cambio de paradigma claro. Sin embargo, tanto este grafismo como el resumen ejecutivo presentan discrepancias respecto a las recomendaciones del informe científico del comité asesor. 

Este caso es un ejemplo de la separación entre la evaluación del riesgo (basada en evidencia científica) y la gestión del riesgo (realizada por las secretarías de salud y agricultura con criterios políticos). Aunque el esquema visual ha cambiado, la base de presencia/ausencia de proteínas, frutas, vegetales y cereales ya existía en el plato de la USDA. Cabe destacar que estas guías responden a modelos de comportamiento estadounidenses y no son directamente trasladables a otros países. 

De forma genérica, el informe científico del Comité Asesor de las Guías Alimentarias 2025 mantiene el criterio de un nivel de 2.000 kcal/persona/día, estableciendo, no en todos los casos, raciones por día o por semana: verduras, con 2,5 raciones/persona/día, distribuidas por colores, disminuyendo el consumo de hortalizas feculentas; y aumentando el de legumbres (1,5 raciones/semana). En el caso de las frutas se fijan 2,5 raciones/día, priorizando la fruta entera frente a los zumos. Para los cereales se recomienda 170 g/persona/día con un reparto de 50/50 de refinados/integrales, aunque establece dar prioridad a los integrales. Para los lácteos 3 raciones/persona/día, prefiriendo desnatados o bajos en grasa y sin azúcares añadidos. Esto contradice al resumen ejecutivo y al grafismo, que incluyen productos con leche entera y también recomienda el consumo de bebidas vegetales, en este último caso si están fortificadas.  

En el caso de las proteínas la recomendación es de, aproximadamente, 740 g/persona/semana, distribuyéndose así: 397-454 g/persona/semana para las carnes, las aves y los huevos, 284 g/persona/semana para el pescado y el marisco, 170 g/persona/semana para las legumbres, si cuenta como proteína, 142 g/persona/semana para los frutos secos, las semillas y la soja, recomendándose desplazar el consumo de proteínas hacia las de origen vegetal y reducir el consumo de carnes rojas y productos cárnicos o carnes procesadas.  

En el caso de los aceites, recomiendan los ricos en ácidos grasos insaturados, con una cantidad, similar a las recomendaciones recogidas para la Dieta Mediterránea, 27 g/persona/día (oliva, canola, soja) reduciendo o no incluyendo grasas saturadas solidas como mantequilla o margarina. En el caso de bebidas, la recomendación es el agua como bebida principal diaria, la leche y bebidas vegetales que sean sin azúcares añadidos. A diferencia de la OMS Europa, EE. UU. sigue incluyendo los lácteos en este grupo, mientras que se aconseja limitar zumos y evitar o reducir bebidas azucaradas.  

De forma genérica, se recomienda un consumo de azúcares añadidos por debajo de 10 % de kcal sobre una dieta de 2.000 kcal, que además en USA es de obligada declaración en la información nutricional en el etiquetado de los productos alimenticios. En el caso de las grasas saturadas la recomendación es <10 % de las kcal. Para el sodio, que en el caso de USA se especifica como tal en la información nutricional, la cantidad recomendada es de 2,3 g/persona/día (sal: 5,75 g/persona/día), cantidad superior, si se convierte en sal, a la que recomienda la OMS en el documento 918/2003 que es de 5 g/persona/día y próxima a la incluida por la UE en el Reglamento 1169/2011 que es de 6 g/persona/día. Para el alcohol o bebidas con contenido alcohólico, no se recomienda su consumo; si se realiza, que sea con moderación, mensaje que difiere del actual de la UE y España que es: no hay un nivel seguro de consumo, desapareciendo el mensaje de moderación. Por último, el informe científico 2025-2030 elimina un concepto hasta ahora incluido en los informes científicos del comité de las guías alimentarias de la USDA que era el de, en inglés “Limits on Calories for Other Uses”, en español “calorías sobrantes”, ya que puede inducir a confusión para el profesional de la salud y para el consumidor. Ahora el enfoque sería el de cubrir las necesidades nutricionales a través de alimentos con alta densidad en nutrientes, no con productos alimenticios con altos contenidos en azúcar, grasa o sal. 

Uno de los aspectos más destacados de la nueva pirámide -aparte de incluir presencia o ausencia de alimentos y no en cambio, representatividad de alimentos y bebidas por recomendación de frecuencia de consumo por raciones semana-, es que los criterios de elección han sido similares en cuanto a la distribución, ya que, en ambos casos (plato y nueva pirámide), priorizan proteínas, frutas y vegetales y cereales de grano incluyendo frutos secos y aceite vegetal. Por su parte, los aspectos más relevantes diferenciales serían los lácteos, presentes en la pirámide y no en el plato de Harvard y el agua, que se plantea al revés. Sin embargo, si se compara con plato de USDA sería igual, porque en el mismo aparecen lácteos y no agua. 

Las posibles fortalezas del grafismo, si partimos del Informe Científico, es la recomendación de vegetales: frutas y verduras, la elección preferente de granos integrales para los cereales, reducción de los azúcares añadidos, de la sal, aunque en el caso de USA como en otros países y territorios hablan del sodio y de alimentos ultraprocesados o altamente procesados, la denominación es similar para una definición que no está clara ni consensuada científicamente a nivel internacional y los más relevante, de las Autoridades de Seguridad Alimentaria. 

Por otro lado, se pueden detectar inconsistencias como un mensaje muy reforzado del consumo de alimentos que aporten cantidades importantes de proteína, situación de recomendación de débil consistencia científica ya que la mayoría de la población -no solo en USA, sino en la UE, incluyendo España-, cubren, de sobra, los requerimientos nutricionales y dietéticos de este macronutriente. En el caso de la fibra, que en cambio en todos los estudios a nivel mundial estamos por debajo de las recomendaciones dietéticas, hace poco énfasis en el consumo. 

Otro aspecto llamativo es que se mantiene la recomendación de grasas saturadas por debajo del 10 % que estableció la OMS en el año 2003 a partir de la aprobación y publicación del documento 918, pero en cambio promueve su consumo a través de alimentos que contienen alto contenido en grasas saturadas como carnes rojas que aparte de los ácidos grasos saturados aportan una gran cantidad de colesterol exógeno en la dieta de la población humana. De hecho, se hace referencia, en declaraciones de responsables políticos de que hay que desterrar el papel negativo de las grasas saturadas de origen animal, tanto lácteas como de carnes, sobre las alteraciones cardiovasculares. 

Fuente: Department of Health & Human Services – USA / USDA

Otro de los aspectos a señalar serían las legumbres, pero no olvidemos que la recomendación debería ser de su consumo predominantemente en elaboraciones culinarias con productos vegetales, y no con productos cárnicos, ya que esto haría que se eleve, aún más, el aporte de grasas saturadas y colesterol, indicaciones que están incluidas en el informe científico del comité asesor. 

Encuesta  

Los datos de una encuesta realizada a través de red LinkedIn con seguidores del ámbito científico, académico y técnico de las áreas de conocimiento de la alimentación, la seguridad alimentaria, la nutrición, la dietética y la salud, para conocer la opinión de diferentes profesionales de la salud, ha sido muy significativa con un grado de respuesta de: enfermería 25,7 %; nutrición humana/dietética 21 %; medicina 12,4 %; profesor universitario 13,3 %; ciencia y tecnología de los alimentos 4,8 %; veterinaria 4,8 %; biología 3,8 %; farmacia 2,9 %; educación física 1,9 %, información de salud/agroalimentaria 1,9%; ingeniería agronómica 1 %; profesor no universitario 1 %; personal técnico de la administración 1 %; biotecnología 1 % y otra 3,8 %. 

Claramente el hecho de publicar las guías alimentarias para estadounidenses y difundir el grafismo de la pirámide ha influido, a nuestro juicio, de forma muy positiva pues, aunque los profesionales que se inclinan por el plato implican un porcentaje mayor 47,6 % frente a la pirámide 41 % (8,6 % ninguno de ellos junto con un 2,9 % de no sabe/no contesta), los datos muestran un claro equilibrio. Esta situación probablemente antes de la publicación de las guías en el mes de enero de 2026 estaría mucho más inclinada por el plato, por la adopción de criterio en USA en 2010 y sobre todo por el desarrollo del plato de Harvard, que ha quedado demostrado en el estudio experimental de Capitán et al., 2025 que puede generar carencias y déficits de micronutrientes. Existen dos áreas de conocimiento la enfermería y la nutrición humana y dietética que se inclinan por el plato, mientras que el resto de las áreas de conocimiento en cambio se decantan por la pirámide. En este caso también existe un alto número provenientes de la enfermería, y el resto, mayoritariamente, son de la medicina, la farmacia, profesor universitario o ciencia y tecnología de los alimentos. 

Llama la atención, en el caso de la encuesta, los valores que se dan a los compuestos bioactivos vegetales. Aunque serían más bajos de los esperados, los encuestados opinan que, no los incluirían en un grafismo el 44,2 %, sí los incluiría un 36,5 % y ns/nc un 19,2 %. Actualmente ya hay en modelos de calidad alimentaria, como la brújula alimentaria de la universidad de Tufts desarrollada por Mozaffarian y col en 2020, en los que se daría ya mucha importancia a los compuestos bioactivos vegetales como los compuestos fenólicos. Esto indica que se deba dedicar esfuerzos de investigación y educación alimentaria y nutricional sobre el papel de los compuestos bioactivos de origen vegetal por su importancia fisiológica, no solo por sus efectos directos, sino también, a través de la microbiota intestinal, su acción en la inhibición enzimática y sobre la adhesión y el debilitamiento de la estructura de bacterias como Helicobacter pylori. 

El 75,2 % de los encuestados señala que la nueva pirámide podría generar confusión al reflejar solo la calidad nutricional y no la frecuencia o cantidad, un cambio respecto a los modelos educativos tradicionales. 

Por otro lado, el 94,3 % han señalado que la nueva pirámide debería haber incluido el agua en consonancia con el resumen ejecutivo y el Informe Científico que tienen incorporada la hidratación y el agua, una discordancia, no solo con el Informe Científico sino también con el informe ejecutivo. En la misma línea, con los elementos que incluye la pirámide de la Dieta Mediterránea, el 92,4 % se muestra a favor que se tiene que incluir: la actividad física, el descanso, la comida en grupo y el acervo o el modelo culinario, imprescindibles en las guías alimentarias del siglo XXI. 

Finalmente, existe una contradicción: aunque el 53,3 % cree que las recomendaciones de EE. UU. podrían trasladarse a España, el 89,5 % prefiere la pirámide de la Dieta Mediterránea. Debemos consolidar y exportar nuestro modelo de Dieta Mediterránea, avalado científicamente y vinculado a nuestra alta esperanza de vida, en lugar de importar modelos adaptados a la realidad estadounidense. 

Referencias

United States Department of Agriculture-USDA. (2026). Dietary Guidelines for Americans, 2025–2030.  Department of Health and Human Services. https://cdn.realfood.gov/DGA.pdf

2025 Dietary Guidelines Advisory Committee. (2024). Scientific Report of the 2025 Dietary Guidelines Advisory Committee: Advisory Report to the Secretary of Health and Human Services and Secretary of Agriculture. U.S. Department of Health and Human Services. https://doi.org/10.52570/DGAC2025

Capitán-Gutiérrez, J.M., Moreno-Ortega, A., Valero, E., Urrialde, R., Moreno-Rojas, R. (2025). Nutritional Assessment of the Healthy Eating Plate as Graphic Tool from Food Dietary Guidelines. Foods, 14, 3377. https://doi.org/10.3390/foods14193377

Organización Mundial de la Salud. (2003). Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas. Informe de una Consulta Mixta de Expertos OMS/FAO. https://www.fao.org/4/ac911s/ac911s00.pdf

Lluís Serra-Majem, Ll. (2020).  Updating the Mediterranean Diet Pyramid towards Sustainability: Focus on Environmental Concerns. Int. J. Environ. Res. Public Health. 17(23),8758; https://doi.org/10.3390/ijerph17238758

Urrialde, R., Gómez-Cifuentes, A., Castro-Alija, M. J. (2021).  Grafismos o iconos provenientes de las guías alimentarias. Una realidad que va más allá de la alimentación saludable. Nutrición Hospitalaria. 38(nº ext 2):44-48. Doi: dx.doi.org/10.20960/nh.03797

El Profesor Dr. Rafael Urrialde es experto en alimentación, seguridad alimentaria, nutrición, sostenibilidad y salud. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es técnico especialista en Ciencias Ambientales por la misma universidad y Postgrado en Nutrición por la Universidad de Granada. En la actualidad es Profesor Asociado en la Unidad de Fisiología Vegetal del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología en la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM y Profesor Asociado del Área de Nutrición y Bromatología del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Es Académico Numerario de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), Académico de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND), miembro del Comité Científico de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y presidente de la Comisión Científica de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED). Su trayectoria profesional anterior incluye su paso por la Unión de Consumidores de España (UCE), la revista Ciudadano de la Fundación Ciudadano y distintas compañías de alimentación y bebidas. Además, es Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ) y también pertenece a otras sociedades científicas en el ámbito de la alimentación, seguridad alimentaria, nutrición y dietética (SENC, AEND, SESAL y SEMED), al Patronato de la FEN y a la Asociación Andrés Laguna para la Promoción de las Ciencias de la Salud.

El Profesor Dr. Emilio Martínez de Victoria es Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada (UGR), es Catedrático de Fisiología y Profesor Emérito de la Universidad de Granada. Experto en Fisiología de la Nutrición, Nutrición comunitaria, Nutrición y salud, seguridad alimentaria y Bases de Datos de Composición de Alimentos. Coordina la Base de datos de composición de alimentos BEDCA (www.bedca.net). Presidente del Comité Organizador de la 10th International Food Data Conference, de la Red INFOODS de la FAO, Granada 2013. Es Académico Fundador y de Número de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación. Miembro del Comité Científico de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT).  Pertenece al Patronato de la FEN. Ha sido director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos “José Mataix” de la Universidad de Granada (2004-2013), presidente del Comité Científico de la AESAN y presidente de la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas. Vicepresidente y secretario de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. Asesor de distintas empresas de alimentación. Miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo y Premio “Gregorio Marañón” de la Real Academia de Gastronomía al mejor Investigador en Alimentación y salud 2015.

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