salud pública

“La creación de la Agencia Canaria de Salud Pública representa un hito histórico para nuestra Comunidad Autónoma”, recalca José Fernando Díaz-Flores, responsable de este ámbito en las islas Afortunadas. En su opinión, este nuevo organismo permitirá “dotarnos de una estructura estable, moderna y especializada, reforzando la capacidad técnica del sistema sanitario para proteger y promover la salud de la población en un contexto de riesgos emergentes”.

Como recuerda, “hasta ahora, la salud pública en Canarias ha trabajado de manera muy intensa, pero con recursos fragmentados y, en ocasiones, insuficientes. La Agencia permitirá coordinar mejor todos los esfuerzos, generar sinergias con el Servicio Canario de la Salud, con los cabildos, con los ayuntamientos y con otros sectores clave. Y hacerlo desde una perspectiva científica, participativa y transparente”.

Otro aspecto que considera ventajoso es que la Agencia nace con la vocación de ser “un organismo autónomo, con autonomía técnica y administrativa, que se rija por principios de profesionalidad, independencia y rendición de cuentas. No será un simple cambio de nombre o de estructura, se trata de una apuesta por reforzar la gobernanza de la salud pública en Canarias, con capacidad para planificar a medio y largo plazo, mejorar la vigilancia epidemiológica, anticipar riesgos, promover entornos saludables y dar respuesta a emergencias sanitarias de forma coordinada”.

La Salud Pública en Canarias afronta el futuro con la puesta en marcha de la nueva Agencia

Nueva Agencia de Salud Pública. Tres frentes…

El objetivo es centrarse en tres ámbitos principales. El primero es la prevención y promoción de la salud. “Sabemos que gran parte de los determinantes de la salud están fuera del ámbito estrictamente sanitario -el medio ambiente, la educación, la alimentación, las condiciones laborales, la vivienda- y, por eso, la Agencia tendrá un marcado enfoque intersectorial y comunitario”, anuncia.

En segundo término, se trabajará en el refuerzo de la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta ante riesgos emergentes. Como detalla Díaz-Flores, Canarias, por su condición insular y por su conectividad internacional, “debe estar especialmente preparada frente a amenazas como las zoonosis, las resistencias antimicrobianas, el cambio climático o las emergencias globales. La Agencia tendrá un papel clave en el análisis de datos, la anticipación y la coordinación con otras administraciones y organismos internacionales”.

En tercer lugar, se centrará en la equidad territorial y social. “La salud pública debe ser la misma para toda la población canaria, viva o no en una isla capitalina. La Agencia trabajará para reducir desigualdades y garantizar que los recursos lleguen de forma equilibrada a todo el archipiélago”, subraya.

…y tres retos

Un aspecto que considera importante son los retos que se afrontan. El primero es el refuerzo de los recursos humanos: Canarias se encuentra por debajo de la media estatal en el número de profesionales de salud pública “y debemos revertir esa situación. La incorporación de nuevos perfiles y el refuerzo de los ya existentes resulta imprescindible para desarrollar un abordaje integral y verdaderamente multiprofesional. La salud pública solo puede desplegar todo su potencial si cuenta con equipos diversos, capaces de aportar miradas complementarias y de trabajar de manera coordinada en ámbitos que van desde la prevención y la promoción de la salud hasta la vigilancia, la investigación y la respuesta ante emergencias”.

Un segundo reto “es el cambio demográfico y epidemiológico. Nuestra población está envejeciendo, aumenta la prevalencia de enfermedades crónicas y conviven problemas de salud vinculados al estilo de vida con emergencias infecciosas. Debemos dar respuesta a esa doble carga, asegurando programas de prevención adaptados y servicios resilientes”.

El tercero es la coordinación institucional y la participación ciudadana. Como recalca, la salud pública “no puede ser un ámbito exclusivo de la Administración sanitaria. Requiere implicar a ayuntamientos, cabildos, universidades, colegios profesionales, asociaciones ciudadanas y a la propia población. La Agencia tiene que ser un motor de cooperación y de transparencia”.

El cambio climático condiciona la salud

Y como añade, no puede olvidarse que el cambio climático ya no es un reto de futuro, sino una realidad presente que condiciona la salud en las Islas Canarias. “Estamos viendo un aumento de las temperaturas medias, olas de calor más intensas, periodos de sequía y fenómenos meteorológicos extremos, que tienen repercusiones directas en la salud respiratoria, cardiovascular y mental de la población. 

Además, estas condiciones favorecen la proliferación de vectores y la posible introducción de enfermedades emergentes”, advierte.

Por estos motivos, la salud pública en Canarias “está incorporando la dimensión climática en sus políticas. Esto significa reforzar los planes de prevención de los efectos del calor, mejorar la calidad del aire, trabajar en la vigilancia de vectores, promover ciudades más verdes y resilientes y colaborar estrechamente con otras áreas del Gobierno, como medio ambiente, educación o agricultura. El enfoque One Health (“Una sola salud”), que vincula la salud humana, animal y ambiental, es ya una referencia obligada”.

Prevención como eje

La prevención, para Díaz-Flores, “es el núcleo de la salud pública”. Por este motivo, se quiere potenciar los programas de cribado y detección precoz, la prevención del cáncer, las estrategias de vacunación, la lucha contra el tabaquismo y el alcohol y la promoción de una alimentación saludable y de la actividad física.

El cambio climático ya no es un reto de futuro, sino una realidad presente que condiciona la salud en las Islas Canarias

“En niños y adolescentes, el reto es doble: por un lado, prevenir los problemas que aparecen en la infancia, como la obesidad, el sedentarismo o las caries; y, por otro, actuar sobre los determinantes sociales y emocionales que influyen en su desarrollo”.

Además, se quieren reforzar los programas de salud escolar, trabajar de la mano del sistema educativo, impulsar la salud mental infanto-juvenil y prevenir conductas de riesgo relacionadas con el uso de pantallas, las adicciones sin sustancia y el consumo de alcohol y tabaco. “En definitiva, se trata de invertir en salud desde la infancia para ganar salud a lo largo de toda la vida”, resume.

Atención Primaria en este contexto

Como insiste, Atención Primaria “es un pilar esencial para la salud pública, por su cercanía a la ciudadanía y su capacidad de detectar precozmente problemas de salud, promover estilos de vida saludables y coordinarse con otros niveles del sistema. Su capilaridad territorial permite que la prevención y la promoción se integren en la vida cotidiana de las personas, garantizando que la salud pública no sea un ámbito aislado, sino una práctica diaria en contacto con la comunidad”.

Enfermería, por su parte, “desempeña un papel clave en la educación para la salud, el acompañamiento y el apoyo a las familias, contribuyendo de manera decisiva a que las intervenciones preventivas lleguen a toda la población”.

También las oficinas de farmacia tienen un importante papel que jugar, “como puntos de referencia cercanos y de confianza para la ciudadanía: pueden contribuir a la detección temprana, la información sobre hábitos saludables y la colaboración en programas de prevención y promoción de la salud. Su proximidad y accesibilidad las convierten en aliados naturales en este esfuerzo colectivo”.

“En conjunto, lo verdaderamente relevante es entender que cuanto más sólida sea la salud pública, menor será la demanda de servicios asistenciales. Prevenir la enfermedad, anticipar riesgos y promover entornos saludables no solo mejora la calidad de vida de la población, sino que también reduce la presión sobre hospitales y centros de atención, liberando recursos para quienes realmente los necesitan. Esa es la gran apuesta: situar la salud pública en el centro para construir un sistema más eficiente, equitativo y sostenible”, concluye.

José Fernando Díaz-Flores es doctor en Farmacia y Máster en Drogodependencias por la Universidad de la Laguna. Es técnico inspector de salud pública y, entre otros cargos, ha sido director del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, gerente de la Fundación Canaria de Investigación y director general de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud en tres periodos distintos. Anteriormente, fue responsable de los programas de mantenimiento con sustitutivos opiáceos y subdirector responsable de programas de la Asociación de Cooperación Juvenil San Miguel y farmacéutico titular del servicio de farmacia de los centros de dispensación de metadona de los Centros de dicha asociación.

Jose-Fernando Díaz-Flores

Javier Granda Revilla es periodista freelance especializado en salud con más de 25 años de experiencia. Colabora con El Confidencial, Demócrata, La Razón, El Médico Interactivo/Medscape Spain y Muy Interesante, entre otros medios. Es vicepresidente de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), institución que agrupa a más de 600 comunicadores de salud, que le concedieron el Primer Premio a la Mejor Labor de Comunicación.

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