El Eurobarómetro de la Unión Europea sobre Seguridad Alimentaria cuyos datos más recientes acaban de publicarse, nos puede orientar a la hora de tomar decisiones sobre las inquietudes de los consumidores. Y lo que es más importante, nos ayuda a entender cuáles son las fuentes de información y la credibilidad de las mismas a la hora de que los consumidores obtengan la información sobre la seguridad alimentaria y otros aspectos relacionados.
Gracias a la comunicación de las autoridades o agencias de seguridad alimentaria, que cada vez es más dinámica y transparente, la proporción de ciudadanos europeos que afirman conocer el funcionamiento del sistema de seguridad alimentaria de la UE ha aumentado en casi todos los países desde 2022. En el caso de los españoles, 8 de cada 10 ciudadanos indican que les interesa personalmente el tema de la seguridad alimentaria, una cifra superior que la media de los países de la Unión Europea, que es de 7 de cada 10.
Indiscutiblemente, el trabajo desarrollado en este campo desde la Comisión Europea y los Estados Miembros para comunicar a los ciudadanos cómo les beneficia el sistema de seguridad alimentaria, se ha incrementado en los últimos años de forma considerable, pues la comunicación del riesgo es un pilar crítico en el análisis del riesgo como mejor herramienta y conocimiento para la consecución positiva de altos estándares o niveles de seguridad alimentaria.
Es preocupante que el coste del producto alimenticio sea el aspecto más importante de todos los analizados cuando se pregunta por los mismos a la hora de hacer la compra de comida, mucho más en España que en la media de la UE, con más de 6 puntos de diferencia (66% de respuestas afirmativas en el primer caso frente a 60% en el segundo caso). Seguidamente, tanto en España como en la UE los consumidores han indicado que cuando compran comida los aspectos más importantes en orden de valoración han sido sabor, seguridad alimentaria, procedencia del alimento (por ejemplo, origen geográfico), contenido nutricional (por ejemplo, la cantidad de vitaminas, proteínas, azúcares o grasas). En este último caso, el valor en España del 48% frente al 39% de la UE muestra la importancia de los aspectos saludables en los consumidores españoles. Los siguientes aspectos, con una valoración baja o muy baja, aunque mayor en la UE que en España, han sido el efecto del producto alimenticio en el medioambiente y el clima (por ejemplo, la huella de carbono), con el 15% para la UE y del solo el 8% para España y si el alimento o bebida cumple con sus principios éticos y creencias, por ejemplo, en cuanto religión o bienestar animal, en este caso del 14% en la UE frente al 5% en España.
Respecto a los temas referidos sobre seguridad alimentaria, los consumidores españoles han indicado que han oído hablar en porcentaje superior a la media de consumidores de la UE, en orden de mayor a menor, sobre los aditivos como los colorantes y los conservantes o los aromas usados en alimentos o bebidas, los residuos de pesticidas en los alimentos y las enfermedades de los animales que pueden afectar, por ejemplo, al ganado o a los animales. Con un valor alto, pero ya más bajo que los tres anteriores, es el caso de los residuos de antibióticos, hormonas o esteroides en la carne. En este caso el dato para consumidores españoles es más bajo que para la media de los consumidores de la UE. En graduación posterior -pero siendo mayor para los consumidores españoles- se sitúan los microplásticos que se encuentran en los alimentos y la intoxicación alimentaria provocada por los alimentos o las bebidas contaminados por bacterias, virus o parásitos. Los contaminantes medioambientales en el pescado, la carne o los productos lácteos aparece a continuación en los temas que han oído hablar los consumidores españoles y la media de los de la UE, pero con valor más inferior en el primer tipo que en el segundo. El resto de los otros cuatro aspectos como son el bienestar de los animales de granja, por ejemplo, durante el transporte; los ingredientes modificados genéticamente en alimentos o bebidas; las trazas de materiales que entran en contacto con los alimentos, por ejemplo, el plástico o el aluminio o el embalaje; por último, la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en los alimentos, la información que los consumidores han oído es mayor en la media de la UE que en España, pero en todos estos casos con valores inferiores las resto de aspecto, con una diferencia de casi 15 puntos.
Si se les pregunta a los consumidores por cual de todos estos temas les preocupa cuando se habla de alimentos y bebidas, los porcentajes, tanto para la media de la UE como para España, se reducen ostensiblemente y la graduación en el orden de importancia cambia, adquiriendo mucha importancia y, sobre todo, para los consumidores españoles los residuos de pesticidas y las enfermedades de los animales que pueden afectar, por ejemplo, al ganado o las personas.
Respecto a otro de los conceptos analizados, el referido a la preocupación de seguir una dieta saludable en comparación con que la preocupación de los riesgos alimentarios, el porcentaje de consumidores españoles han respondido que les preocupa más una dieta saludable ha sido el 24%, un valor similar en cuanto a los riesgos alimentarios (24%) pero en cambio las dos situaciones a la vez, un 51%. Valores muy diferentes a la media de la Unión Europea que serían sobre dieta saludable un 34%, los riesgos alimentarios un 23% y ambas un 41%.
También se han analizado la valoración de las fuentes de información y en cuales confía el consumidor o ciudadano en la UE y en España referidas a la seguridad alimentaria; el buscador de internet predomina para consumidores españoles frente a la media de los de la UE y en cambio televisión, familia, amigos o vecinos, periódicos, radio, revistas predominan para la UE y son de una valoración más baja para los españoles. Un caso en el que se invierten los datos es el referido a información disponible en espacios relacionados con la salud, como son las ubicadas en los centros de salud.
Sería aconsejable para un futuro, especialmente en el caso español, que en este Eurobarómetro se incluyeran también otros profesionales de la salud como farmacéuticos, dietistas-nutricionistas, enfermería… así como las oficinas de farmacia como puntos de transmisión de la información de seguridad alimentaria.
Si analizamos los datos de confianza, los médicos, científicos con fondos públicos tienen una valoración muy alta, sobre todo en el caso español, mientras los que trabajan con fondos privados tienen menor puntuación.
Las organizaciones de productores, de consumidores y las autoridades nacionales, en ambos casos, tienen una alta credibilidad. Los valores más bajas son para los supermercados, los periodistas, las industrias alimentarias, y de forma muy sorprendente, las personas famosas, blogueros e influencers, siendo solo de forma positiva para el 22% para los consumidores españoles y para el 22% para los consumidores de la Unión Europea.
Las cifras del Eurobarómetro muestran la sensibilidad, interés y confianza de los ciudadanos por las autoridades de seguridad alimentaria. Valoran tanto la existencia de una normativa para garantizar que los alimentos que se consumen sean seguros, como que las autoridades de la UE recurran a científicos expertos para asesoramiento. Los datos indican que la ciudadanía reconoce que las autoridades de la UE y las españoles son responsables de la seguridad alimentaria y que trabajan de forma conjunta, así como la existencia de una institución independiente que ofrece asesoramiento científico sobre la seguridad alimentaria de los alimentos. Esto es reconocido por los consumidores españoles y la media de la UE con valores superiores al 70%, en ambos casos, cifras que muestran una confianza que debe ir aumentado, tanto para el caso de España como para la UE para convertirse en grandes referentes en este campo.
Bibliografía
European Food Safety Authority. (27 de octubre de 2025). Cada vez más europeos conocen cómo funciona la seguridad alimentaria de la UE, según la última encuesta realizada entre sus ciudadanos. https://www.efsa.europa.eu/es/news/more-and-more-europeans-know-how-eu-food-safety-works-says-latest-citizen-survey
EFSA. (2025). Country factsheets para España sobre la seguridad alimentaria en la UE. https://www.efsa.europa.eu/sites/default/files/corporate_publications/files/eurobarometer25/country-factsheets/FS_1033_TopicE_ES_ESS.pdf
El Profesor Dr. Rafael Urrialde es experto en alimentación, seguridad alimentaria, nutrición, sostenibilidad y salud. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es técnico especialista en Ciencias Ambientales por la misma universidad y Postgrado en Nutrición por la Universidad de Granada. En la actualidad es Profesor Asociado en la Unidad de Fisiología Vegetal del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología en la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM y Profesor Asociado del Área de Nutrición y Bromatología del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Es Académico Numerario de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), Académico de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND), miembro del Comité Científico de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y presidente de la Comisión Científica de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED). Su trayectoria profesional anterior incluye su paso por la Unión de Consumidores de España (UCE), la revista Ciudadano de la Fundación Ciudadano y distintas compañías de alimentación y bebidas. Además, es Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ) y también pertenece a otras sociedades científicas en el ámbito de la alimentación, seguridad alimentaria, nutrición y dietética (SENC, AEND, SESAL y SEMED), al Patronato de la FEN y a la Asociación Andrés Laguna para la Promoción de las Ciencias de la Salud.
