El Consejo Oleícola Internacional es el único organismo internacional centrado en el aceite de oliva y en las aceitunas de mesa. Fue fundado en 1959 en el seno de la ONU y tiene su sede en Madrid. Abderraouf Laajimi es su director ejecutivo adjunto y ha conversado con Kómoda News sobre los retos en este ámbito.
“Desde su creación, el Consejo Oleícola Internacional ha desempeñado un papel fundamental en la evolución del sector oleícola. Ha promovido la modernización de las técnicas de cultivo, la mejora de la calidad del aceite de oliva y la internacionalización de su consumo. A través de la investigación, la cooperación internacional y el desarrollo de normas comerciales, el Consejo Oleícola Internacional ha facilitado el comercio, defendido la calidad y garantizado la protección del consumidor”, explica.
El Consejo establece normas internacionales para el aceite de oliva y las aceitunas de mesa, asegurando su autenticidad y calidad
Actualmente, el organismo cuenta con 47 países miembros, que representan el 95% de la producción mundial de aceite de oliva. En los últimos años, se han sumado nuevos miembros, Irak está en proceso de adhesión y Brasil, India y Pakistán han mostrado interés en unirse.
Entre las diferentes actividades del Consejo Oleícola Internacional, Laajimi destaca tres áreas clave: la normalización, la cooperación técnica y la promoción, además de la elaboración de estadísticas. En cuanto a la primera, el Consejo Oleícola Internacional “establece normas internacionales para el aceite de oliva y las aceitunas de mesa, asegurando su autenticidad y calidad. Coordina grupos de expertos que analizan los parámetros químicos y organolépticos, desarrolla métodos de control y colabora con organismos como el Codex Alimentarius, la Organización Internacional de Normalización y la Organización Mundial del Comercio.
Se investigan variedades de olivo más resistentes a la sequía y a temperaturas extremas
Respecto a la investigación y nutrición, el experto recuerda que la evidencia científica sobre los beneficios del aceite de oliva, especialmente en el contexto de la dieta mediterránea, “ha impulsado su consumo global”. Por este motivo, el Consejo Oleícola Internacional fomenta estudios sobre sus propiedades nutricionales y saludables y colabora con instituciones como la Universidad de Navarra en la difusión de información científica a través del Olive Health Information System.
Garantizar la sostenibilidad
Una de las mayores apuestas del Consejo Oleícola Internacional es por la sostenibilidad y un mayor respeto por el medio ambiente. Como destaca, el cambio climático “es uno de los mayores desafíos para la agricultura y, en particular, para el sector oleícola. El Consejo Oleícola Internacional trabaja en estrategias de adaptación y mitigación para garantizar la sostenibilidad del olivar”.
Así, en adaptación, se investigan variedades de olivo más resistentes a la sequía y a temperaturas extremas. Desde 1995, el Consejo Oleícola Internacional coordina la identificación y conservación de recursos genéticos oleícolas, con una red de 24 colecciones internacionales y bancos de germoplasma. También organiza cursos de formación sobre el cambio climático y el uso eficiente del agua.
Otro aspecto clave es la mitigación. El motivo es que el olivar, con más de 11,5 millones de hectáreas en el mundo, actúa como un sumidero de carbono, eliminando 47 millones de toneladas de CO2 al año. “El Consejo Oleícola Internacional ha desarrollado metodologías para medir la captura de carbono del olivar y estudia su integración en el mercado de créditos de carbono, lo que podría generar ingresos adicionales para los agricultores”, anuncia.
Promoción en grandes mercados
Otro aspecto clave son las iniciativas se están poniendo en marcha para popularizar el uso de los productos del olivo en países donde se consumen menos. Por este motivo, el Consejo Oleícola Internacional ha llevado a cabo importantes campañas de promoción en mercados clave como EE.UU., Japón, China e India, contribuyendo a la expansión del consumo de aceite de oliva y aceitunas de mesa.
“En la actualidad, la promoción es liderada por los países miembros, como la Unión Europea, España e Italia, con campañas específicas para cada mercado. El Consejo Oleícola Internacional coordina esfuerzos para unificar el lenguaje sobre la calidad del aceite de oliva y asegurar que más países adopten su norma internacional, facilitando el comercio y la confianza del consumidor”, detalla.
Por último, Laajimi explica que el Consejo Oleícola Internacional “sigue comprometido con la modernización y expansión del sector oleícola. Además de sus esfuerzos en sostenibilidad, investigación y promoción, trabaja para reforzar el control de calidad, combatir el fraude en el comercio de aceite de oliva y fomentar la colaboración internacional para garantizar la excelencia y autenticidad de los productos del olivo en todo el mundo”.
“En promoción, el Consejo Oleícola Internacional ha desarrollado campañas en mercados emergentes y organiza eventos como el Premio a la Calidad Mario Solinas, que reconoce la excelencia de los aceites de oliva vírgenes extra. Además, apoya la organización de concursos nacionales y formación en análisis sensorial para fomentar la cultura del aceite de oliva en el mundo”, enumera.
El olivar, con más de 11,5 millones de hectáreas en el mundo, actúa como un sumidero de carbono, eliminando 47 millones de toneladas de CO2 al año
Por otro lado, se analiza y difunde información estadística y de mercados para mejorar el conocimiento de la situación económica del sector oleícola.
Abderraouf Laajimi asumió el cargo de director ejecutivo adjunto del Consejo Oleícola Internacional en julio de 2024. Es un economista agrícola tunecino con una destacada trayectoria en la administración pública, la investigación académica y la cooperación internacional. Doctor en Economía Aplicada por la Universidad de Zaragoza, ha ocupado diversos cargos en el Ministerio de Agricultura de Túnez, incluyendo director general del Observatorio Nacional de Agricultura y jefe de gabinete. Ha sido profesor e investigador en instituciones como el Instituto Nacional Agronómico de Túnez, especializándose en políticas agrícolas, análisis de precios y desarrollo rural. También ha participado en proyectos internacionales de la UE, la FAO y el Banco Mundial, además de desempeñar un papel clave en negociaciones comerciales y en la formulación de políticas agroalimentarias en la región mediterránea.
Javier Granda Revilla es periodista freelance especializado en salud con más de 25 años de experiencia. Colabora con El Confidencial, Demócrata, La Razón, El Médico Interactivo y Muy Interesante, entre otros medios. Es vicepresidente de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), institución que agrupa a más de 600 comunicadores de salud, que le concedieron el Primer Premio a la Mejor Labor de Comunicación.
