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Universidad Tercera Generación: el reto para el siglo XXI

A finales del siglo XX se empezó a plantear una profunda reflexión sobre el futuro de la educación superior. En aquel momento ya se observaba que el modelo universitario tradicional desarrollado durante el S.XIX no daba solución a los problemas de los nuevos tiempos con un cambio de modelo productivo. En este resumen del discurso de entrada en la Real Academia Europea de Doctores del Dr. José Crissien Borrero, nos adentramos en la propuesta de transformación estructural del modelo universitario hacia la Universidad de Tercera Generación (U3G) como el gran reto del siglo XXI.

Aunque el eje central en el sistema universitario es educativo y económico, también existen importantes implicaciones para otras áreas como la salud pública, el bienestar social y el desarrollo humano, especialmente porque la educación y la empleabilidad son dos determinantes fundamentales para la salud.

El acceso a la educación superior ha crecido de manera histórica durante los últimos 50 años, pero este incremento no ha producido mejoras equivalentes en la calidad de vida, la empleabilidad o el bienestar de los graduados. Desde una perspectiva de salud, esta situación tiene consecuencias importantes, ya que el desempleo, la precariedad laboral y la frustración profesional están directamente relacionados con problemas como los referidos a la salud mental, al estrés crónico, la ansiedad y el deterioro de las condiciones sociales.

Muchos jóvenes terminan sus estudios superiores sin oportunidades reales de inserción laboral, lo que favorece fenómenos como el aumento de jóvenes que ni estudian ni trabajan, ya que no ven un futuro de empleabilidad con todo lo que conlleva. Esta realidad repercute negativamente en la estabilidad emocional, en la autoestima y en las perspectivas de vida de la población joven.

Uno de los aspectos más relevantes para el planteamiento de la Universidad de Tercera Generación es la crítica al modelo universitario tradicional, basado en estructuras heredadas del siglo XIX, pues muchas universidades continúan organizándose alrededor de las clases teóricas, la acumulación de contenidos y de títulos académicos que no siempre reflejan las capacidades reales para afrontar los problemas sociales y los productivos. Esta desconexión entre formación y realidad laboral también tiene repercusiones en la salud colectiva, ya que una sociedad con profesionales poco preparados para responder a las necesidades reales puede ver debilitados los sectores esenciales como la sanidad, los servicios sociales y la atención comunitaria. Además, el desajuste entre las expectativas educativas y la realidad laboral genera determinada frustración y un posible desgaste psicológico.

“El acceso a la educación superior ha crecido de manera histórica durante los últimos 50 años, pero este incremento no ha producido mejoras equivalentes en la calidad de vida, la empleabilidad o el bienestar de los graduados”

Reformas educativas

Parece, sobre todo en determinados territorios, que las reformas educativas implementadas hasta ahora hayan podido ser insuficientes. Muchas universidades han incorporado unas competencias blandas, algunas oficinas de empleabilidad o convenios con empresas, pero estas medidas podrían ser consideradas superficiales porque no transforman la estructura de fondo. Desde la óptica de la salud social, esta crítica es importante porque pone de manifiesto que los problemas relacionados con el bienestar y el empleo no pueden solucionarse únicamente con unas intervenciones parciales. Se necesita una transformación integral capaz de generar oportunidades reales, una estabilidad y un desarrollo humano sostenible.

Los modelos universitarios tradicionales se han centrado históricamente en la investigación científica y la generación de conocimiento. Sin embargo, por ejemplo, en regiones como América Latina, el principal problema no es la falta de conocimiento, sino la incapacidad para aplicarlo de forma práctica a los problemas concretos de la sociedad y del mercado laboral. Esto puede tener implicaciones directas para la salud pública, ya que muchas comunidades necesitan profesionales capaces de resolver problemas inmediatos relacionados con la atención sanitaria, la gestión de recursos, la innovación social y los servicios comunitarios. Una universidad más conectada con el territorio podría contribuir de manera mucho más eficaz para mejorar la calidad de vida y reducir las desigualdades sociales.

Empleabilidad y salud

Otro aspecto relevante es la relación entre empleabilidad y salud, pues la empleabilidad no debe entenderse únicamente como una responsabilidad individual del estudiante, sino como un fenómeno sistémico condicionado por determinados factores económicos y estructurales. Desde el ámbito de la salud pública, esta estrategia y acción resulta esencial porque los determinantes sociales de la salud incluyen precisamente el acceso a un empleo digno, la estabilidad económica y la inclusión social. Las personas con trayectorias laborales precarias suelen presentar mayores tasas de: enfermedades mentales, estrés, depresión y exclusión social. Así pues, si se logra mejorar la relación entre la educación superior y la obtención y mantenimiento de un trabajo puede tener efectos positivos no solo económicos, sino también sanitarios y sociales.

Creación de valor económico y social

La creación y desarrollo de la Universidad de Tercera Generación (U3G), como modelo orientado a la creación de valor económico y social tangible, es un enfoque de la educación superior que redefine la misión universitaria: ya no se trata únicamente de transmitir conocimientos, sino de formar personas capaces de generar impacto real en su entorno, tanto económico como social. Desde una perspectiva de salud comunitaria, este planteamiento puede favorecer a las sociedades más resilientes, participativas y preparadas para resolver problemas con mayor o menor grado de complejidad. Una universidad integrada en la realidad social podría contribuir mejor a la prevención de determinadas desigualdades económicas y sociales, a la innovación en los servicios públicos y al fortalecimiento del bienestar colectivo.

Principios

La Universidad de Tercera Generación (U3G) se fundamenta en tres principios:

  1. La integración entre estudio y trabajo, de manera que el estudiante aprende trabajando desde el inicio de su formación. Esta metodología puede tener beneficios psicológicos importantes, ya que facilita la adquisición de competencias reales, mejora la motivación y reduce la incertidumbre sobre el futuro profesional.
  2. La evaluación basada en resultados y valor creado, sustituyendo la medición tradicional basada en horas o contenidos memorizados.
  3. El impacto territorial, es decir, medir el éxito universitario según su contribución al desarrollo social y económico de la comunidad.

Estos principios podrían favorecer entornos más inclusivos y orientados al bienestar colectivo.

“Ya no se trata únicamente de transmitir conocimientos, sino de formar personas capaces de generar impacto real en su entorno, tanto económico como social”

Modelos existentes

Existen modelos como el desarrollado por el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico (IDITEK) en la universidad de Barranquilla de Colombia, basado en la idea de “estudiar trabajando y trabajar aprendiendo”, también ya existen otros como el modelo educativo Tec-21 de la Universidad de Monterrey en México, el Minerva en San Francisco, California, USA y el École 42 en Francia que también está implantado en España. Los estudiantes participan desde el principio en proyectos reales vinculados a las empresas y las organizaciones. Desde el punto de vista de la salud mental, con lo que se podría reducir la ansiedad asociada a la transición entre universidad y empleo, además de fortalecer las habilidades sociales, la autoestima y el sentido de utilidad. El aprendizaje práctico también facilita el desarrollo de las capacidades de adaptación y la resolución de problemas, que son competencias esenciales para afrontar los contextos sociales más o menos complejos y que son dinámicos, cambiantes en periodos a corto, medio y largo plazo.

Papel del profesorado

La transformación propuesta exige además cambios profundos en el papel del profesorado y en las estructuras universitarias, pues los docentes dejarían de ser simples transmisores de los contenidos para convertirse en unos mentores y facilitadores de aprendizaje y empleabilidad. Asimismo, las empresas pasarían a desempeñar un rol de co-formadoras e integrantes del sistema universitario. Desde la perspectiva de salud organizacional, este cambio puede favorecer entornos educativos más colaborativos, dinámicos y orientados al desarrollo humano integral. También puede impulsar una formación más conectada con necesidades reales relacionadas con bienestar social, innovación sanitaria y sostenibilidad.

Bibliografía

Crissien., TJ. (mayo, 2026). De la Universidad que produce conocimiento a la universidad que crea valor. Real Academia Europea de Doctores. https://raed.academy/wp-content/uploads/2026/05/De-la-universidad-que-produce-conocimiento-a-la-universidad-que-crea-valor.pdf

IDITEK University. (2026). The Ultimate Education Experience. https://iditek.edu.co/

Tecnológico de Monterrey. (2026). Modelo Educativo Tec21. https://conecta.tec.mx/es/noticias/especiales/modelo-educativo-tec21

Minerva University. (2026). Learn. Belong. Lead. https://www.minerva.edu/

École 42. (2026). 42: Apprendre le code. Casser les codes. https://42.fr/

Autores

  • El Profesor Dr. Rafael Urrialde es experto en alimentación, seguridad alimentaria, nutrición, sostenibilidad y salud. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es técnico especialista en Ciencias Ambientales por la misma universidad y Postgrado en Nutrición por la Universidad de Granada. En la actualidad es Profesor Asociado en la Unidad de Fisiología Vegetal del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología en la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM y Profesor Asociado del Área de Nutrición y Bromatología del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Es Académico Numerario de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), Académico de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND), miembro del Comité Científico de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y presidente de la Comisión Científica de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED). Su trayectoria profesional anterior incluye su paso por la Unión de Consumidores de España (UCE), la revista Ciudadano de la Fundación Ciudadano y distintas compañías de alimentación y bebidas. Además, es Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ) y también pertenece a otras sociedades científicas en el ámbito de la alimentación, seguridad alimentaria, nutrición y dietética (SENC, AEND, SESAL y SEMED), al Patronato de la FEN y a la Asociación Andrés Laguna para la Promoción de las Ciencias de la Salud.

  • El Dr. Tito José Crissien Borrero es Doctor en Innovación e Ingeniería de Materiales, académico, investigador y gestor en ciencia, tecnología e innovación, con más de 25 años de trayectoria en educación superior, liderazgo institucional y formulación de política pública. Fue Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia, liderando el fortalecimiento del Sistema Nacional de CTeI y la consolidación de políticas orientadas a la generación de conocimiento, la formación de talento científico y el desarrollo de capacidades en investigación e innovación.

    Durante más de 16 años como Rector General de la Corporación Universidad de la Costa (CUC), lideró procesos de transformación institucional, acreditación de alta calidad y posicionamiento internacional. Es fundador del programa “Opción Atlántico”, iniciativa que ha facilitado el acceso a la educación superior a jóvenes de escasos recursos.

    Actualmente, como Director Ejecutivo de Cientech, lidera procesos de transferencia tecnológica con más de 190 tecnologías gestionadas y 46 acuerdos de transferencia.

    Es autor de libros y de más de 40 artículos científicos en revistas indexadas, con más de 1.300 citaciones, y ha contribuido a la formación de más de 100.000 jóvenes en tecnologías emergentes. Ha participado como conferencista en escenarios académicos y multilaterales de alto nivel, incluyendo espacios asociados a la UNESCO, donde ha contribuido al debate internacional sobre el papel de la educación, la ciencia y la innovación.

    Su trayectoria ha sido distinguida con la Orden de San Carlos en grado Gran Cruz y la Orden del Congreso de la República en grado Gran Cruz con Placa de Oro. Un profesional que integra una visión del conocimiento como herramienta de transformación social, sustentada en el rigor, la innovación y el compromiso con las nuevas generaciones.

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