La Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario -publicada el pasado mes de abril en el Boletín Oficial del Estado (BOE)– es en España la primera norma de ámbito nacional enfocada en reducir los desechos y residuos de alimentos. La norma busca fomentar la concienciación y la prevención en toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo final, promoviendo la optimización de recursos y la eficiencia productiva.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial se desperdicia, aproximadamente, el 30% de los alimentos. Reducir estas pérdidas a la mitad es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En España, en 2023, se desecharon sin consumir 1.183 millones de kilos de alimentos solo en los hogares, reducir esta cifra representa un reto significativo tanto en términos económicos como ambientales.
Medidas clave de la nueva ley
La ley establece la obligación para todos los operadores de la cadena alimentaria de contar con un plan de prevención del desperdicio, que permita identificar puntos críticos en los procesos y minimizar las pérdidas. Asimismo, introduce una jerarquía de usos para los excedentes, priorizando el consumo humano mediante la transformación de alimentos o a través de su donación.
- Planes de prevención: todos los operadores deben identificar puntos críticos y minimizar pérdidas.
- Jerarquía de usos: se prioriza el consumo humano, seguido de su donación.
Para garantizar la redistribución de alimentos, los operadores deberán firmar acuerdos con bancos de alimentos y entidades sociales, asegurando la trazabilidad y la seguridad en las donaciones. Además, se establece que los establecimientos de hostelería, salvo los de bufé libre, deberán ofrecer a sus clientes la posibilidad de llevarse los alimentos sobrantes en envases reciclables.
- Redistribución de alimentos: los operadores deberán firmar acuerdos con bancos de alimentos y entidades sociales para asegurar la trazabilidad y seguridad.
- Sostenibilidad en hostelería: los establecimientos de hostelería deberán permitir que los clientes lleven sobrantes en envases reciclables, salvo los bufés libres.
En caso de que los alimentos no sean aptos para el consumo humano, la norma contempla su uso en la alimentación animal o para la elaboración de subproductos industriales. Como última alternativa, se promoverá su reciclaje para la obtención de compost, biogás o combustibles.
Control y aplicación
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación será el encargado de aprobar un Plan Nacional de Control de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, en coordinación con las comunidades autónomas. Además, la ley introduce un régimen sancionador en el que se contemplan multas de hasta 2.000 euros para infracciones leves, como no aplicar la jerarquía de usos, y sanciones de entre 2.001 y 60.000 euros para infracciones graves, como no contar con un plan de prevención. Las infracciones muy graves, como la reincidencia en una falta grave en un periodo de dos años, podrán conllevar multas de hasta 500.000 euros.
Flexibilidades para pequeños negocios
La normativa incluye excepciones para facilitar su aplicación en empresas de menor tamaño. Quedan excluidas de algunas obligaciones, como la elaboración de un plan de prevención o la firma de acuerdos de donación, las microempresas (menos de 10 trabajadores) y las pequeñas explotaciones agrarias (menos de 50 trabajadores). Asimismo, los comercios de menos de 1.300 m² no estarán obligados a cumplir con ciertos requisitos, a diferencia de las grandes cadenas de distribución.
- Excepciones para microempresas: las microempresas y pequeñas explotaciones agrarias están exentas de algunas obligaciones.
- Comercios pequeños: los comercios de menos de 1.300 m² no deben cumplir con todos los requisitos que las grandes cadenas.
Fomento de buenas prácticas
Más allá de las obligaciones legales, la ley incentiva buenas prácticas para reducir el desperdicio. Se impulsará la venta de productos con imperfecciones estéticas pero aptos para el consumo, así como la comercialización de alimentos con fecha de consumo preferente o de caducidad cercana. La formación y sensibilización juegan un papel clave en la estrategia, con el objetivo de concienciar a todos los actores de la cadena alimentaria y a la sociedad en su conjunto.
- Venta de productos con imperfecciones: se promoverá la venta de productos con imperfecciones estéticas, pero aptos para el consumo.
- Comercialización de alimentos cercanos a caducar: se incentivará la venta de productos con fecha de consumo preferente o caducidad próxima.
Hacia un futuro más sostenible
Según el comunicado del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el ministro Luis Planas, ha destacado que “no hay alimento más caro que el que termina en la basura” y ha apelado al deber ético, social y medioambiental de evitar el desperdicio de alimentos. La Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario refuerza el compromiso del Gobierno con la sostenibilidad y la eficiencia en el uso de los recursos, marcando un paso decisivo en la lucha contra el despilfarro alimentario en España.
Referencias
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. Boletín Oficial del Estado. 2 de abril de 2025; 80:44747-91. Disponible en: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2025-6597
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. España dispone ya de una ley para evitar el desperdicio de alimentos. Web MAPA. 2 de abril de 2025. [Consultado el 08 de junio de 2025]. Disponible en: https://www.mapa.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/espa%C3%B1a-dispone-ya-de-una-ley-para-evitar-el-desperdicio-de-alimentos/tcm:30-705205
