Es uno de los rostros más populares de la televisión y la divulgación. Con tres décadas de carrera a sus espaldas, Mario Picazo nos habla en esta entrevista para Kómoda News del cambio que se ha producido en la meteorología, especialmente en lo que se refiere a la tecnología. “Se ha hecho mucha investigación y, como tenemos más medios, más herramientas como más satélites y más puntos de observación, hemos aprendido muchas cosas que desconocíamos. Especialmente en la parte de predicción -que hoy es mucho más fiable y con información más detallada- y, sobre todo, en la presentación. Sigue siendo una ciencia inexacta, pero hemos conseguido que lo sea menos”.
Su afición comenzó a los 12 años. Como recuerda, “siempre me gustaron las ciencias. Y, en el cole, tuve una profesora de ciencias naturales muy buena. En un par de clases habló de meteorología, me gustó, me interesé por la ciencia en particular y me hice mi estación meteorológica. Cada día buscaba medios para medir la temperatura, la presión y la humedad”.
Al preguntarle por sus referentes, Picazo rememora que entonces vivía en Castelldefels, “cerca de Barcelona y veía mucho TV3, que tenía un muy buen equipo de meteorólogos, con Alfred Rodríguez Picó y Antoni Castejón, que eran muy divulgativos”. A nivel nacional le gustaban “los clásicos: Mariano Medina, Eugenio Martín Rubio, Pilar Sanjurjo, Manuel Toharia… que empezaron con la pizarra y fueron avanzando”.
Pronósticos más precisos
Un aspecto que considera que se olvida es que los modelos de predicción están basados en ecuaciones. “Cuanto más investigamos los fenómenos meteorológicos en las interacciones entre atmósfera y superficie, más ecuaciones tenemos para representar esos cambios. Y este aumento en el número de ecuaciones hace los pronósticos más precisos y exactos”, explica.
Los fenómenos atmosféricos son cada vez más extremos, por lo que estos modelos de predicción se vuelven cada vez más importantes
Cuando se va a iniciar un modelo meteorológico para una predicción, deben establecerse las condiciones iniciales. “Y, como es evidente, las herramientas que tenemos hoy son mucho mejores, comparadas con las de hace 40 o 50 años. Especialmente en observación e información de los océanos”, recalca.
Picazo cree que la inteligencia artificial también cambiará la manera de trabajar. “Aunque aún se están en el inicio, va a permitir que los cálculos sean mucho más rápidos y complejos; todo va a ser mucho más preciso, con predicciones a medio y largo plazo más fiables”.
Informar antes
Debe tenerse en cuenta que, a causa del cambio climático, los fenómenos atmosféricos son cada vez más extremos, por lo que estos modelos de predicción se vuelven cada vez más importantes. “Con toda la meteorología extrema, que cada vez es más frecuente, cuanto más podamos informar a la gente, mejor. Si hubiéramos sabido que iba a suceder la Dana en Valencia, seguramente podríamos haber salvado vidas. Todo va a sumar y, con estos modelos, podremos hacer una meteorología más precisa”, vaticina.
Redes sociales
Los ataques en redes a las personas que se dedican a divulgar ciencia son un gran motivo de preocupación. En este sentido, indica que siempre hay gente que tiende a ir contracorriente. “Yo lo he vivido bastante, especialmente con el cambio climático, incluso con amenazas de muerte. Hay intereses económicos y hay gente que se aburre, hay de todo un poco. En general, hay mucho negacionismo, aunque no es la mayoría. Siempre hay que apoyarse en la ciencia para explicarse. Pero no es agradable, especialmente en algunas redes sociales”.
Ahora los espectadores conocen el porqué de cada fenómeno
Liderazgo diario
La información meteorológica sigue siendo un programa líder a diario, según señalan los medidores de audiencia. Desde su punto de vista, se debe a la gente “le sigue siendo útil, ya sea agricultor, jugador de tenis o un viajero planeando sus vacaciones”. Además, Picazo destaca el uso de aplicaciones, que permiten personalizar la exploración meteorológica.
Otro aspecto clave de la información en televisión es la participación del público, que envía imágenes de fenómenos curiosos y llamativos. “Los medios han ido involucrando más a la gente: ya no te dicen solo si mañana va o no a llover, sino que explican los fenómenos e interesan a la gente en ellos, mezclando fotografías y videos. Y eso ha hecho que el espectador y, sobre todo el aficionado, se haya visto involucrado en un espacio que le gusta. Como todos llevamos un teléfono con cámara, ha habido un boom de la información meteorológica visual, que enriquece mucho los programas: ahora los espectadores conocen el porqué de cada fenómeno”, recalca.
Los platós de realidad virtual han sido otro gran cambio en este ámbito. Como admite, “al principio, trabajar en ellos es complicado porque cuesta moverse por él y posicionarte. Es fácil trabajar con un croma, pero, una vez que lo tienes, también es sencillo en los platós virtuales. No es tan difícil como parece”.
Recomendación para los jóvenes
Sobre qué recomendación le daría a un joven de 12 años que quiere ser meteorólogo como él, su consejo es recordar que “está apostando por una ciencia que es apasionante y tiene un futuro increíble. La meteorología, cada vez más, no va solo a predecir el tiempo: incluye el medio ambiente, el clima y a otros campos con mucha demanda y que van a tener mucha más en el futuro. Y a la gente le estás aportando una información que es valiosa. Pero no hay que olvidar que, además, del tiempo, te tienen que gustar las matemáticas y la física”, concluye.
Mario Picazo estudió Ciencias Físicas en la Universidad de Barcelona y Geografía y Matemáticas en la Universidad de Nuevo México. Tras ejercer como profesor en el Departamento de Meteorología en la Universidad de California, volvió a España en 1993 para trabajar como ingeniero ambiental en el Centro de Tecnología Labein de Bilbao. Tras dos años en este puesto fichó por Telecinco para convertirse en el jefe de Meteorología de sus informativos, donde ha trabajado 19 años, presentando diferentes programas. Posteriormente colaboró con TVE, Cuatro y Antena 3. En la actualidad, continúa su labor como profesor en la Universidad de California. Ha escrito varios libros de divulgación científica, como ‘Los grillos son un termómetro’.
Javier Granda Revilla es periodista freelance especializado en salud con más de 25 años de experiencia. Colabora con El Confidencial, Demócrata, La Razón, El Médico Interactivo y Muy Interesante, entre otros medios. Es vicepresidente de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), institución que agrupa a más de 600 comunicadores de salud, que le concedieron el Primer Premio a la Mejor Labor de Comunicación.
