Por Javier Granda Revilla.

El doctor Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, se ha convertido en uno de los rostros de la ciencia durante la pandemia. En su opinión, el esfuerzo en investigación que se ha hecho para lograr vacunas en pocos meses “ha servido para darnos esperanza: esperanza en la credibilidad en la ciencia. Se ha logrado en un plazo tan breve gracias al talento y, lógicamente, también a la inversión económica y a la cooperación internacional. La mezcla de estos tres factores ha permitido desarrollar vacunas en un plazo de tiempo razonable para afrontar la dramática situación que vivimos”.

El experto destaca los primeros resultados que han obtenido las vacunas. “La presencia del SARS-COV2 en su forma grave en nuestros mayores en las residencias ya es historia en nuestro país. Fue la población que más falleció en la primera ola y el impacto está siendo ahora prácticamente nulo gracias a las vacunas. Y lo mismo sucede en otros sectores, como el sanitario, donde es difícil ver algún profesional infectado”, destaca.

El papel de la ingeniería genética en el desarrollo de algunas de estas nuevas vacunas es, desde su punto de vista, “clave”. Pero recuerda que, cuando hace años surgieron otros virus como el SARS o el MERS, ya comenzaron a desarrollarse vacunas de este tipo. “Dejaron de investigarse porque estas enfermedades dejaron de tener presencia, pero la base estaba ahí. Y posibilitó que se pudiera hacer muy rápido la fase preclínica de las vacunas de ARN mensajero contra la covid-19 porque el trabajo previo estaba prácticamente hecho”.

Además, destaca que estas vacunas –además de ser importantes para solucionar la crisis causada por el coronavirus–, supondrán “una auténtica revolución en la posibilidad de disponer de nuevas vacunas frente a enfermedades que carecen de ellas. Y un plazo de tiempo algo más corto”.

El papel de la ingeniería genética en el desarrollo de algunas de estas nuevas vacunas es clave

Decisiones excepcionales en tiempos excepcionales

Esta reducción de los plazos de aprobación, por parte de las autoridades sanitarias, es otro de los aspectos que pone de manifiesto. “Ha ayudado mucho. Pero estamos en una situación excepcional que obliga a tomar medidas excepcionales. Y una de ellas es esa, porque cada día que pasaba nos encontrábamos con un número terrible de muertos en una realidad ya de por sí dramática”.  

La colaboración público-privada ha sido otro elemento que ha permitido la optimización de los plazos para lograr nuevas vacunas seguras y eficaces en unos pocos meses. “Evidentemente, este trabajo conjunto es fundamental: las vacunas producidas por una empresa privada no salvan vidas por sí solas. Lo que salva vidas es la combinación de las vacunas con las políticas sanitarias públicas, que permiten que lleguen al brazo que las necesite”, recalca.

El doctor García Rojas reitera la seguridad y la eficacia de las nuevas vacunas, aunque admite que es “complicado” hacer llegar este mensaje a la ciudadanía. Y más con los sucesivos vaivenes en la opinión de las distintas autoridades.

La colaboración público-privada ha sido otro elemento que ha permitido la optimización de los plazos para lograr nuevas vacunas seguras y eficaces

“Lo que menos se necesita son diferentes discursos en el contexto de la pandemia, que es un problema único. Puede variar en el número de casos de un país a otro en función de las medidas que se hayan tomado, pero el impacto es el mismo”, recalca.

Más liderazgo

La solución para tener una mayor credibilidad, desde su punto de vista, pasa por tener un discurso común, “con un liderazgo que, lamentablemente, no ha sido muy firme a lo largo de toda la pandemia. Quizá la Unión Europea y órganos reguladores como la EMA tendrían que haber tenido un discurso más contundente y creíble y que generara adhesiones entre la ciudadanía”.

Por último, lanza el mensaje a la ciudadanía “de que si una vacuna está disponible es porque los órganos reguladores de medicamentos, que están constituidos por profesionales de muy alta solvencia científica, han dictaminado que ese producto reúne los perfiles razonables de seguridad y eficacia. Y creo que es bueno decirle a ciudadanía que esta enfermedad ha causado casi tres millones de muertos en el mundo, con muchos ingresos hospitalarios y UCIs. La única alternativa posible es la vacuna, con efectos secundarios escasos y aislados. Y, si no nos vacunamos, ¿seguimos viendo morir a nuestros seres queridos?”.      

 

 

Javier Granda Revilla es periodista freelance especializado en salud con más de 20 años de experiencia. Colabora con El Mundo, Diario Médico, Telemadrid y La Razón, entre otros medios. Es vocal de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), institución que agrupa a más de 600 comunicadores de salud, que le concedieron el Primer Premio a la Mejor Labor de Comunicación. Es, desde 2009, profesor de Comunicación Científica en el Máster ESAME de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona.             

El doctor Amós García Rojas es el jefe de sección de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias y, desde 2013, es el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Cuenta con más de 30 años de experiencia como profesional de la salud. Ha sido galardonado con la medalla de oro del Gobierno de Canarias y, entre otros cargos, también es miembro de la Ponencia de Programas y registros de vacunaciones de España y coordinador del Grupo de Expertos en vacunas de Canarias.