José Miguel Mulet es uno de los científicos españoles que más ha hecho por la divulgación de la biotecnología. Su opinión, como cabría esperar, siempre es rigurosa, pero está formulada siempre desde una claridad y una contundencia poco habitual en los ámbitos académicos y mediáticos. Mulet no trabaja para agradar sino para mejorar. Y estas son sus claves sobre un campo del que todavía nos queda mucho por aprender: la biotecnología en la alimentación.

“La biotecnología es clave para el desarrollo de los productos alimenticios: desde nuevas variedades de alimentos que antes simplemente eran desconocidas, hasta las mejoras en producción de alimentos que hacen que haya más comida y a un precio más asequible. Todo se lo debemos a la biotecnología”.

En el ámbito farmacológico no se duda de la biotecnología en los procesos de I+D+i. ¿Qué se debería hacer para que ocurriera lo mismo en alimentación?

El problema es que los que trabajamos en biotecnología aplicada a la agricultura o a la alimentación no hemos sabido contar lo que hacíamos. Lo han hecho otros por nosotros y lo han hecho mal. Ya es hora de que expliquemos que sin biotecnología no tendríamos comida en los supermercados. Es curioso ver como las organizaciones ecologistas han puesto pancartas de no queremos transgénicos en campos agrícolas, pero nunca se han atrevido a poner esa misma pancarta en un hospital. No deja de ser absurdo que se dude de un transgénico porque se come, pero que nadie se oponga a un transgénico que se inyecta.

Artesanía e innovación

¿Puede la biotecnología ayudar a concebir de una forma más adecuada la mejora de los alimentos y bebidas manteniendo aspectos tradicionales y artesanales?

Por supuesto. Existen cepas de levaduras mejoradas que son más eficientes para la obtención de vino o cerveza de forma artesanal, también se ha hecho un gran trabajo en recuperación de variedades de cereales o de frutas y verduras en desuso y tratar de mejorarlas para adaptarlas a nuevas condiciones climáticas, o como fuente de genes útiles para hacer variedades mejoradas.

Es una herramienta básica para la obtención de nuevos fármacos”

¿Podemos mejorar nuestra dieta aplicando de forma racional la biotecnología en la producción y transformación de alimentos y bebidas?

Sí. Ahora mismo ya hay disponible trigo apto para celiacos o alimentos enriquecidos en vitaminas, como el arroz dorado o el maíz dorado enriquecidos en vitamina A, o el arroz o los tomates púrpura enriquecidos en antocianos, que tienen más antioxidantes y pueden tener una función preventiva frente al cáncer. También existe un cerdo autorizado para alimentación cuya carne está libre de alérgenos y que puede utilizarse tanto en alimentación como para la obtención de fármacos.

Alcance de la biotecnología

¿Se conoce realmente el alcance de todo lo que supone la biotecnología en las ciencias de la salud?

La biotecnología es una herramienta básica para la obtención de nuevos fármacos, de nuevos tratamientos y de mejores alimentos, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Ahora mismo tenemos herramientas nuevas como el CRISPR que nos permitirán abordar enfermedades genéticas o enfermedades raras con una mayor tasa de éxito, entre otras.

 

 

José Miguel Mulet es licenciado en Química y doctor en Bioquímica y Biología Molecular. Desde 2020 es Catedrático de Biotecnología en la Universitat Politècnica de València y dirige el laboratorio de crecimiento celular y estrés abiótico del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, centro mixto del CSIC y de la UPV. Además, ha publicado los libros: Los productos naturales ¡vaya timo!, Comer sin miedo, Medicina sin engaños, La ciencia en la sombra, Transgénicos sin miedo, ¿Qué es comer sano?, ¿Qué es la vida saludable? así como numerosos artículos de investigación y divulgación. Escribe la sección “Ciencia sin ficción” en El Pais Semanal. Su último libro es “Ecologismo Real”.