Oportunidades y desafíos de la IA para “Una Sola Salud, Un Solo Bienestar”
La inteligencia artificial (IA) está transformando numerosos ámbitos del conocimiento, especialmente por lo que se refiere a las ciencias de la salud, la medicina, la veterinaria, la producción animal y la gestión ambiental. El enfoque “Una Sola Salud” (One Health) reconoce que la salud humana, la salud animal, la salud vegetal y la salud de los ecosistemas están estrechamente interconectadas. En la actualidad se une a este concepto el de “Un Solo Bienestar” (One Welfare) que amplía la Salud global, al incorporar el bienestar de las personas, los animales y el ambiente como elementos inseparables.
En este contexto, la inteligencia artificial constituye una herramienta con un enorme potencial para integrar datos procedentes de múltiples disciplinas, mejorar la vigilancia epidemiológica, optimizar la toma de decisiones y favorecer políticas preventivas. Sin embargo, su implementación también plantea importantes desafíos relacionados con la ética, la transparencia, la privacidad de los datos y la equidad en el acceso a estas tecnologías.
Durante las últimas décadas, el incremento de enfermedades zoonóticas, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente presión sobre los sistemas alimentarios han puesto de manifiesto la necesidad de abordar los problemas sanitarios desde una perspectiva multidisciplinaria.
El enfoque “Una Sola Salud”, “Salud global” o “Salud planetaria” aporta una visión integradora, favoreciendo la colaboración entre profesionales de la medicina humana, la veterinaria, la biología, la salud pública, la ecología, la economía, el derecho y otras disciplinas, de forma holística.
Por su parte, el concepto “Un Solo Bienestar” amplía este concepto al considerar que el bienestar animal, el bienestar humano y la sostenibilidad ambiental forman parte de un mismo ecosistema complejo. Las decisiones que afectan a uno de estos componentes repercuten de forma inevitable sobre los demás.
En este escenario, la inteligencia artificial emerge como una tecnología capaz de analizar grandes volúmenes de información procedente de diferentes fuentes, identificar patrones complejos y generar modelos predictivos que apoyen la toma de decisiones basada en la evidencia científica.
Inteligencia artificial aplicada a Una Sola Salud
La IA engloba un conjunto de técnicas informáticas que permiten a los sistemas aprender a partir de datos y realizar tareas que tradicionalmente requerían la intervención directa del hombre. Entre estas técnicas destacan el aprendizaje automático (machine learning), el aprendizaje profundo (deep learning) y el procesamiento del lenguaje natural.
En el ámbito de “Una Sola Salud”, la IA permite integrar información de la clínica humana, de la epidemiología, de diversos aspectos veterinarios, del ambiente y de la genómica para detectar riesgos sanitarios de forma temprana y favorecer a la prevención.
Vigilancia de enfermedades infecciosas
Uno de los principales ejemplos es la vigilancia de enfermedades infecciosas. Los algoritmos pueden analizar datos procedentes de hospitales y clínicas de atención al hombre, clínicas veterinarias, laboratorios, sensores ambientales, imágenes de los satélites e incluso publicaciones en redes sociales para identificar brotes antes de que alcancen una gran magnitud. Esta capacidad resulta especialmente relevante para enfermedades zoonóticas como por ejemplo en el caso de la gripe aviar, la rabia o la fiebre del Nilo Occidental.
Asimismo, la inteligencia artificial facilita elaborar y analizar modelos de la propagación de enfermedades considerando variables climáticas, movimientos de animales, migraciones humanas y cambios en el uso y transformación del suelo. Estos modelos permiten diseñar estrategias preventivas más eficaces y optimizar la asignación de recursos sanitarios.
“Los modelos predictivos pueden ayudar a mejorar las condiciones ambientales de las explotaciones ganaderas ajustando automáticamente ventilación, temperatura, humedad o alimentación”
Aplicaciones en medicina veterinaria y producción animal
La medicina veterinaria constituye uno de los campos donde la inteligencia artificial está experimentando un crecimiento más acelerado. En las explotaciones ganaderas, sensores inteligentes monitorizan continuamente parámetros como la temperatura corporal, la actividad física, el comportamiento alimentario, la producción de la leche o la calidad del aire. Los algoritmos analizan esta información en tiempo real para detectar signos precoces de la enfermedad, el estrés, las alteraciones del bienestar animal o las nuevas fitopatologías.
La visión artificial también permite evaluar automáticamente la condición corporal, la locomoción y posibles lesiones mediante cámaras instaladas en las granjas. Estas herramientas ayudan a intervenir antes de que aparezcan problemas clínicos graves, reduciendo tanto el sufrimiento animal como las pérdidas económicas.
Además, la IA contribuye al uso más racional de los antimicrobianos, favoreciendo un diagnóstico más preciso y disminuyendo el riesgo de aparición de resistencias bacterianas, consideradas actualmente una de las mayores amenazas para la salud global.
Inteligencia artificial y Un Solo Bienestar
El concepto One Welfare se focaliza en las interacciones entre el bienestar humano, el bienestar animal y la sostenibilidad ambiental. La inteligencia artificial puede contribuir significativamente a este objetivo mediante sistemas capaces de optimizar simultáneamente diferentes indicadores de bienestar. Por ejemplo, los modelos predictivos pueden ayudar a mejorar las condiciones ambientales de las explotaciones ganaderas ajustando automáticamente ventilación, temperatura, humedad o alimentación. Estas mejoras benefician tanto a los animales como a los trabajadores, reducen el consumo energético y disminuyen la huella ambiental.
En el ámbito urbano, la IA facilita la planificación de espacios verdes, el control de la contaminación atmosférica y la monitorización de la biodiversidad mediante sensores e imágenes obtenidas por drones y satélites, así como una mejor y adecuado uso de fitosanitarios. Estas actuaciones repercuten positivamente sobre la salud física y mental de la población.
Asimismo, el análisis de bases de datos (big data) permite identificar relaciones entre factores sociales, económicos y ambientales que influyen sobre el bienestar colectivo, proporcionando información valiosa para el diseño de políticas públicas.
Desafíos éticos y limitaciones
A pesar de sus numerosas ventajas, la incorporación de la inteligencia artificial plantea importantes desafíos. Uno de los principales problemas es la calidad de los datos utilizados para entrenar los algoritmos. Si los datos contienen errores, sesgos o representan únicamente determinadas regiones geográficas o poblaciones, las predicciones pueden resultar poco fiables o incluso discriminatorias.
La transparencia constituye otro aspecto fundamental. Muchos modelos de aprendizaje profundo funcionan como “cajas negras”, dificultando la comprensión de cómo se generan determinadas recomendaciones clínicas o epidemiológicas. Esto puede limitar la confianza de los profesionales y dificultar la validación científica de los resultados.
La protección de datos personales también representa un reto significativo, especialmente cuando se integran historias clínicas humanas, registros veterinarios y datos ambientales en plataformas comunes.
Además, la automatización nunca debe sustituir completamente el juicio profesional. La IA debe entenderse como una herramienta de apoyo que complemente la experiencia de médicos, veterinarios, epidemiólogos y otros especialistas.
Finalmente, cabe mencionar que, sin duda, existe el riesgo de aumentar las desigualdades entre países con diferente nivel de desarrollo tecnológico. Muchas regiones con elevada carga de enfermedades infecciosas disponen de recursos limitados para implantar sistemas avanzados de inteligencia artificial.
“El éxito de estas tecnologías dependerá de su utilización responsable, ética y transparente. Es imprescindible garantizar la calidad de los datos, proteger la privacidad de la información, minimizar los sesgos algorítmicos y asegurar un acceso equitativo a sus beneficios”
Perspectivas futuras
El futuro de la inteligencia artificial relacionado con el paradigma “Una Sola Salud. Un Solo Bienestar” depende de la colaboración internacional y del desarrollo de marcos regulatorios adecuados. La creación de plataformas interactivas permitirá compartir información entre instituciones sanitarias, veterinarias, agronómicas y ambientales respetando la privacidad de los datos. Al mismo tiempo, el desarrollo de algoritmos explicables favorecerá una mayor confianza por parte de los profesionales.
Las tecnologías emergentes, como los modelos fundacionales de IA, la computación en la nube, la secuenciación genómica masiva y la robótica, ampliarán aún más las posibilidades de prevención y vigilancia de enfermedades.
La formación multidisciplinaria es esencial. Los futuros profesionales deberán adquirir competencias tanto en ciencias de la salud como en análisis de datos, informática y bioética para aprovechar plenamente el potencial de estas herramientas.
Conclusiones
La inteligencia artificial representa una oportunidad extraordinaria para fortalecer el enfoque “Una Sola Salud. Un Solo Bienestar,” mediante la integración de información procedente de múltiples disciplinas, la mejora de la vigilancia epidemiológica, la optimización del bienestar animal y la promoción de sistemas sanitarios más eficientes y sostenibles.
No obstante, el éxito de estas tecnologías dependerá de su utilización responsable, ética y transparente. Es imprescindible garantizar la calidad de los datos, proteger la privacidad de la información, minimizar los sesgos algorítmicos y asegurar un acceso equitativo a sus beneficios.
En definitiva, la combinación de inteligencia artificial con los principios de “Una Sola Salud. Un Solo Bienestar,” constituye una de las estrategias más prometedoras para afrontar los desafíos sanitarios, ambientales y sociales del siglo XXI, favoreciendo una visión integral de la salud y del bienestar de todos los seres vivos y del planeta que compartimos.
Autores
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Mª de los Angeles Calvo Torras
Licenciada y Doctor en Farmacia por la Universitat de Barcelona (UB). Premio extraordinario de Licenciatura. Licenciada y Doctor en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Diplomada en Sanidad y Especialista en Microbiología y Parasitología. En la actualidad Catedrática emérita de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ha publicado más de 280 trabajos de investigación. Ha colaborado en la redacción de capítulos de libros de Micología y Microbiología y es co-editor de libros de diversa temática. Ha dirigido 28 tesis doctorales. Ha recibido 14 premios por su labor investigadora o docente. Es Académica Numeraria o Correspondiente de varias Academias. Presidenta de la Academia de Ciencias Veterinaries de Catalunya ACVC) y vicepresidenta de la Real Academia Europea de Doctores (RAED). Experto de la CE. Fue Vice-Decana y Decana de la Facultad de Veterinaria de la UAB. Miembro del Consell Assessor de la Salut Publica Catalana y del Consejo Asesor del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) y miembro y portavoz de la Comisión Una sola salud, del Consell de Collegis Veterinaris de Catalunya. Fue elegida mujer más influyente en el año 2024 en el ámbito de la salud animal y de la veterinaria de España.
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Alfredo Rocafort Nicolau
Perito y Profesor Mercantil, Censor Jurado de Cuentas. Licenciado y doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, así como licenciado y doctor en Derecho por la Universidad Camilo José Cela. Catedrático de Escuela Universitaria y, desde 1997, Catedrático de la Universidad de Barcelona en Economía Financiera y Contabilidad. Ha dirigido másteres y cursos de posgrado Es académico numerario de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras desde 1999, de la Real Academia Europea de Doctores desde 2006 y presidente de su Junta de Gobierno desde 2012. Académico de Honor de la Real Academia de Medicina del País Vasco desde 2019, Académico de Número de la Academia de la Diplomacia del Reino de España desde 2022, Académico de Honor de la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote desde 2025 y Académico de Número de la Acadèmia de Ciències Veterinàries de Catalunya desde 2026. Tiene más de ciento setenta publicaciones y numerosos artículos científicos. Ha dirigido múltiples tesis doctorales. Su trayectoria ha sido reconocida con diversos premios y diez doctorados honoris causa internacionales.