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La meteoróloga de TVE explica el reto de comunicar el cambio climático

La meteorología siempre ha sido una información muy seguida en los telediarios. Pero el interés ha aumentado en los últimos años y las lluvias torrenciales, las inundaciones y las tormentas intensas ocupan cada vez más espacio en la actualidad y despiertan el interés de una audiencia, que ya no se conforma con saber si necesitará el paraguas. Irene Santa, meteoróloga de TVE, ha vivido esta transformación durante su trayectoria profesional. Como explica, en la última década los cambios más importantes no se han producido tanto en las herramientas de trabajo como en los fenómenos que ha tenido que contar.

La meteoróloga de TVE destaca el creciente interés por los fenómenos extremos, advierte de los riesgos asociados al calentamiento del Mediterráneo y reivindica el rigor científico frente al negacionismo climático. “Hemos tenido una actividad frenética en cuanto a eventos meteorológicos destacados” y enumera huracanes próximos a España, sistemas convectivos de gran intensidad e inundaciones catastróficas, que han convertido la información meteorológica en protagonista de la actualidad.

De la gota fría a la DANA

También ha evolucionado el lenguaje. Expresiones como «gota fría» han dado paso a términos más específicos, como DANA, que se han incorporado al vocabulario cotidiano. Para Santa, este cambio refleja una audiencia más interesada en comprender los fenómenos atmosféricos. “Cada vez saben más y cada vez quieren saber más y mejor, de forma más precisa”, afirma. Este interés plantea un reto, desde su punto de vista: explicar conceptos científicos complejos con claridad, sin perder rigor. Una tarea especialmente importante cuando las previsiones pueden ayudar a prevenir riesgos.

Entre los fenómenos que requieren mayor atención se encuentran los ciclones mediterráneos conocidos como medicanes. Santa apunta al calentamiento del mar como uno de los factores que pueden favorecer el desarrollo de sistemas tormentosos intensos. “El Mediterráneo cada vez está más cálido y se calienta a una velocidad mucho mayor que otros mares y océanos del mundo”, explica. El aumento de la temperatura del agua puede aportar energía y humedad a determinados sistemas, favoreciendo episodios de lluvias intensas, fuertes vientos y oleaje. Su evolución, no obstante, depende de la combinación de distintas condiciones atmosféricas y oceánicas.

Irene Santa: “La meteorología está de moda, pero detrás de cada previsión hay muchas horas de trabajo”

La incertidumbre de las previsiones

Aunque los modelos meteorológicos permiten anticipar posibles escenarios con varios días de antelación, la incertidumbre aumenta cuanto más se amplía el horizonte temporal. Los pronósticos pueden cambiar de una actualización a otra, sobre todo cuando se trata de tormentas localizadas y potencialmente destructivas. “Para un pronóstico certero, lo más fiable sería quedarnos con las siguientes 48 horas”, apunta Santa, que precisa además que, incluso en ese intervalo, algunos episodios pueden experimentar cambios relevantes.

La inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para procesar datos y mejorar las previsiones, pero la meteoróloga considera que todavía es pronto para conocer todo su potencial. “Apenas está comenzando la interacción entre los modelos meteorológicos y los modelos que utilizan esta inteligencia artificial”, señala. Uno de los retos será integrar estas herramientas con el conocimiento de los procesos físicos de la atmósfera, especialmente ante fenómenos poco habituales.

El reto de comunicar el cambio climático

La divulgación científica también implica enfrentarse al negacionismo climático. Santa reconoce que resulta frustrante intentar trasladar la evidencia científica a personas que no están dispuestas a escuchar los argumentos. “Nosotros siempre intentamos hacer llegar la realidad climática a través de los datos que disponemos y de los estudios científicos, con el máximo rigor”, recalca.

A esta dificultad se suma el comportamiento en las redes sociales, donde los profesionales pueden recibir insultos y comentarios despectivos. “Yo creo que lo primero es tener respeto hacia los demás y en redes últimamente está escaso”, lamenta. Frente a estas situaciones, reivindica una comunicación basada en los datos, capaz de explicar los riesgos sin caer en el alarmismo ni minimizar las consecuencias del cambio climático.

Muchas horas detrás de unos minutos de televisión

El trabajo de una meteoróloga no comienza cuando se encienden las cámaras. Antes de cada intervención es necesario revisar modelos, analizar observaciones, elaborar pronósticos y comprobar cómo evoluciona la situación. “Cuando llego a plató a dar el tiempo en directo, llevo ya muchas horas de trabajo detrás”, explica Santa.

La colaboración de los espectadores también forma parte de esta tarea. Las fotografías que envían desde distintos puntos de España permiten mostrar fenómenos meteorológicos y acercar la ciencia a la vida cotidiana. “Ellos son nuestros ojos en todas las partes de España”, afirma.

Para seleccionar las imágenes, el equipo no se fija únicamente en su calidad estética, sino también en su interés meteorológico y en lo que permiten explicar sobre la situación del día. Santa reconoce, además, la influencia de Mónica López, responsable de su equipo y uno de sus referentes desde joven. Trabajar con ella le ha permitido aprender de una profesional a la que admiraba antes de incorporarse a TVE.

“La divulgación científica también implica enfrentarse al negacionismo climático”

Una vocación nacida en las aulas

A diferencia de otros meteorólogos que descubrieron su vocación observando el cielo, el interés de Santa nació durante sus estudios. Un profesor de Física, Pepe, la animó a elegir esta disciplina cuando todavía se planteaba otras opciones académicas. Estudió Física en la Universidad Complutense de Madrid y descubrió la meteorología a través de la Física de la Atmósfera. Le atrajo la posibilidad de aplicar los conocimientos científicos a fenómenos cotidianos.

Antes de trabajar en televisión, desarrolló su carrera en el entorno digital. También participó en el programa Aquí la Tierra, una experiencia que recuerda como especialmente divertida y que le permitió explorar un formato divulgativo diferente. A quienes quieran dedicarse a la meteorología les recomienda combinar vocación y formación. “Y para realmente ser un buen predictor también hace falta mucha formación”, subraya.

En una época en la que los fenómenos meteorológicos ocupan un lugar central en la actualidad, su trabajo consiste en interpretar datos, explicar incertidumbres y ofrecer información útil. Porque comprender qué ocurre en la atmósfera es también una forma de anticiparse a sus riesgos.

Irene Santa

Meteoróloga de Televisión Española

Irene Santa es meteoróloga de Televisión Española y estudió Física en la Universidad Complutense de Madrid. Descubrió su interés por la meteorología a través de la especialidad de Física de la Atmósfera. Antes de incorporarse a la televisión, trabajó en el ámbito digital, en ElTiempo.es. También ha participado en el programa divulgativo de TVE Aquí la Tierra.

Autor

  • Javier Granda Revilla

    Javier Granda Revilla es periodista freelance especializado en salud con 28 años de experiencia. Colabora con Demócrata, La Razón, El Confidencial, El Médico Interactivo/Netscape, Gran Vía Radio y LVR, entre otros medios. Es vicepresidente de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), institución que agrupa a más de 600 comunicadores de salud, que le concedieron el Primer Premio a la Mejor Labor de Comunicación. Fue desde 2009 y hasta 2021, profesor de Comunicación Científica en el Máster ESAME de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona. Ha impartido ponencias en la Universidad Complutense de Madrid, en la Universidad de Navarra, en la Universidad de Córdoba, en la Universidad de Valladolid y en la Universidad de La Laguna.

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