El eclipse solar como modelo de interconexión planetaria
Bajo el enfoque «Una Sola Salud, Un Solo Bienestar», la calidad ambiental constituye un elemento transversal para la sostenibilidad ecológica, económica y social y para la salud de las poblaciones en general. Desde este marco integrador (One Health/One Wellbeing), el eclipse solar se puede establecer como un modelo experimental natural y transitorio para mostrar la interdependencia existente entre los procesos físicos, biológicos, atmosféricos y conductuales de la biosfera.
El eclipse solar permite visualizar de forma especialmente clara esta interconexión planetaria, pues la interrupción temporal de la radiación solar desencadena una serie de respuestas en cascada, tanto en la atmósfera, como en la disminución brusca de la irradiancia provocando descensos de la temperatura, los cambios en la humedad relativa ambiental, las modificaciones de los patrones locales de viento y de la capa límite atmosférica, con los consiguientes efectos sobre la dispersión de partículas y contaminantes gaseosos. Paralelamente, la reducción de la radiación fotosintéticamente activa disminuye de forma transitoria la fotosíntesis de la flora terrestre, el secuestro neto del CO2 y la liberación de oxígeno, afectando también a los microorganismos fotosintéticos y al fitoplancton en los medios acuáticos.
“La fauna responde inmediatamente a la modificación de las señales luminosas que regulan el ritmo circadiano, pues el eclipse simula un crepúsculo repentino, aunque sea momentáneo”
Respuesta de la fauna
La fauna responde inmediatamente a la modificación de las señales luminosas que regulan el ritmo circadiano, pues el eclipse simula un crepúsculo repentino, aunque sea momentáneo, de duración variable dependiendo de la franja territorial donde se produzca. Esto implica que las aves modifican o interrumpen su canto territorial y reproducen las conductas propias del anochecer, los insectos nocturnos anticipan toda su actividad, mientras que los animales diurnos reducen temporalmente sus interacciones y niveles de actividad, todo ello condiciona que estas respuestas puedan mostrar la sensibilidad de los organismos a cambios físicos de corta o muy corta duración y la dependencia de los sistemas biológicos respecto de los flujos energéticos del planeta.
Las personas
En nuestro caso, en las personas, pueden manifestarse mínimos cambios fisiológicos y conductuales, pues con toda la información, estamos preparando para la circunstancia que va a acontecer y tenemos un conocimiento previo. Pero indiscutiblemente, el principal riesgo clínico es el daño ocular derivado de observar directamente el disco solar sin la atenuación adecuada, que puede producir retinopatía solar irreversible. Además, la caída repentina del estímulo lumínico puede alterar transitoriamente la síntesis y secreción rítmica de melatonina y la percepción del ciclo día-noche en sujetos neurosensibles, aunque con el conocimiento previo, está totalmente condicionado al mínimo tiempo de producción de los cambios ambientales. En el ámbito psicosocial, el eclipse se relaciona con un aumento del interés científico colectivo, los fenómenos culturales y los cambios emocionales vinculados a las expectativas o a la ansiedad individual ante el acontecimiento.
“El principal riesgo clínico es el daño ocular derivado de observar directamente el disco solar sin la atenuación adecuada, que puede producir retinopatía solar irreversible”
Modelo de interconexión
El eclipse solar se presenta así como un modelo de interconexión planetaria porque una modificación física puntual de la radiación incidente se transmite de manera coordinada a la atmósfera, a la vegetación, a los ecosistemas acuáticos, a la fauna y al ser humano, que es el único que tiene un conocimiento sobre lo que va acontecer y está preparado para los hechos que se van a producir. Esta observación refuerza el principio central de Una Sola Salud, Un Solo Bienestar ya que no puede concebirse una población humana sana en un entorno ambiental degradado o inestable.
La calidad ambiental se entiende como la capacidad del medio ambiente para sostener la vida, conservar el equilibrio ecológico y proteger la salud humana, la salud animal y la salud vegetal, totalmente integradas frente a una visión compartimentada de la salud. La salud global determinada como una sola salud requiere de un enfoque transdisciplinario, ya que las dinámicas antropogénicas y la globalización pueden convertir los desequilibrios ambientales locales en amenazas epidemiológicas de alcance planetario, existiendo varios determinantes de ámbito ambiental que son críticos, como la contaminación atmosférica, la exposición a los compuestos químicos persistentes y las deficiencias en las infraestructuras del saneamiento básico.
La evaluación de la calidad e impacto ambiental exige considerar dimensiones bióticas y abióticas interconectadas, pues, por ejemplo, la calidad del aire depende de la presencia de material particulado y gases reactivos procedentes de emisiones industriales y urbanas. En el caso de la calidad del agua y la del suelo están condicionadas por el saneamiento microbiológico, los contaminantes químicos sintéticos, la disponibilidad de los recursos hídricos, la acumulación de los microplásticos, la pérdida de la materia orgánica y la desertificación. A todo ello se añaden la biodiversidad y la conservación de hábitats, así como el diseño de los espacios urbanos, la movilidad sostenible y la disponibilidad de zonas verdes.
La alteración de todas estas variables puede asociarse a la existencia de patologías multisistémicas, entre ellas las afecciones cardiovasculares y respiratorias, las alteraciones neurológicas, las disrupciones reproductivas, el incremento de la mortalidad infantil y los problemas de salud mental. Por ello, la calidad y evaluación ambiental funciona como elemento unificador de distintos Objetivos de Desarrollo Sostenible: Salud y Bienestar, Agua Limpia y Saneamiento, Ciudades Sostenibles y Consumo Responsable, Acción por el Clima, Protección de los Ecosistemas y Alianzas Globales basadas en la Cooperación Científica, Institucional y Social.
La monitorización constante de la calidad y la realización de una evaluación tipo ambiental debe consolidarse como una estrategia preventiva prioritaria de salud pública y del desarrollo sostenible. El saneamiento del agua, la pureza del aire, la conservación del suelo y el mantenimiento de las interacciones de los ecosistemas no constituyen únicamente objetivos de conservación ambiental, sino una inversión en salud pública, tanto de ámbito económico, como social y cultural, destinada a reforzar la resiliencia global y a proteger el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
Autores
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Esteban L. Arosemena
Ingeniero Agrónomo por la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO, Trujillo, Perú). Ha publicado más de 100 trabajos de investigación. Ha colaborado en la redacción de capítulos de libros de Micología y Microbiología. Científico e investigador especializado en microbiología aplicada, sanidad animal y sostenibilidad agropecuaria. Su trayectoria destaca por el desarrollo y divulgación del enfoque global "Una Sola Salud" (<em>One Health</em>), analizando la interconexión entre la salud humana, animal, vegetal y ambiental. Cuenta con experiencia en biotecnología nutricional, control de zoonosis y optimización de recursos agrícolas. Técnico especialista del Grupo de Investigación en Microbiología Aplicada y Medioambiental, Facultad de Veterinaria, Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y del grupo Ecología microbiana de la Universidad de Barcelona.
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Mª de los Angeles Calvo Torras
Licenciada y Doctor en Farmacia por la Universitat de Barcelona (UB). Premio extraordinario de Licenciatura. Licenciada y Doctor en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Diplomada en Sanidad y Especialista en Microbiología y Parasitología. En la actualidad Catedrática emérita de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ha publicado más de 280 trabajos de investigación. Ha colaborado en la redacción de capítulos de libros de Micología y Microbiología y es co-editor de libros de diversa temática. Ha dirigido 28 tesis doctorales. Ha recibido 14 premios por su labor investigadora o docente. Es Académica Numeraria o Correspondiente de varias Academias. Presidenta de la Academia de Ciencias Veterinaries de Catalunya ACVC) y vicepresidenta de la Real Academia Europea de Doctores (RAED). Experto de la CE. Fue Vice-Decana y Decana de la Facultad de Veterinaria de la UAB. Miembro del Consell Assessor de la Salut Publica Catalana y del Consejo Asesor del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) y miembro y portavoz de la Comisión Una sola salud, del Consell de Collegis Veterinaris de Catalunya. Fue elegida mujer más influyente en el año 2024 en el ámbito de la salud animal y de la veterinaria de España.