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El estilo de vida mediterráneo puede ayudar a prevenir la obesidad infantil

La obesidad infantil es uno de los principales retos de salud pública en la actualidad. En muchos países, incluido España, el exceso de peso comienza a aparecer cada vez a edades más tempranas, lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud a lo largo de la vida. Por ello, la prevención durante los primeros años de vida se ha convertido en una prioridad para investigadores y profesionales sanitarios.

En este contexto, un ensayo clínico desarrollado en España ha analizado si una intervención basada en el estilo de vida mediterráneo, que combina alimentación saludable y actividad física regular, puede mejorar la composición corporal y algunos factores de riesgo cardiovascular en niños y niñas en edad preescolar y con riesgo de obesidad por presentar antecedentes familiares. Los resultados del estudio sugieren que este tipo de intervención podría tener efectos beneficiosos, especialmente en niñas pequeñas.

La investigación forma parte del proyecto MELI-POP y ha sido desarrollada por el grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza, el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón y el área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBER, en conjunto con dos grupos de investigación de esta red. El estudio liderado por Alicia Larruy García, la Dra. Pilar De Miguel y el profesor Luis Moreno, se ha publicado en la revista científica European Journal of Pediatrics y aporta nueva evidencia sobre la importancia de intervenir de forma temprana para fomentar hábitos de vida saludables.

“Tras un año de intervención, los resultados mostraron cambios significativos en la composición corporal de las niñas que participaron en el programa de estilo de vida mediterráneo.””

Un estudio con niños y niñas de 3 a 6 años

El ensayo clínico incluyó a 206 niños y niñas de entre 3 y 6 años procedentes de tres ciudades españolas: Zaragoza, Córdoba y Santiago de Compostela. Todos los participantes tenían un peso normal o sobrepeso, pero compartían una característica importante: al menos uno de sus progenitores presentaba sobrepeso u obesidad. Este factor familiar se considera un indicador relevante de riesgo para desarrollar obesidad durante la infancia.

Los participantes fueron reclutados a través de centros de salud, hospitales y colegios. Una vez incorporados al estudio, fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos: un grupo de intervención, que participó en el programa basado en el estilo de vida mediterráneo, y un grupo control, que recibió únicamente recomendaciones generales sobre salud infantil, sin un programa específico relacionado con la alimentación o el ejercicio.

El programa de intervención se desarrolló durante 12 meses e incluyó varias acciones destinadas a mejorar los hábitos de vida de los menores y sus familias. Entre ellas se encontraban sesiones mensuales de educación nutricional dirigidas a padres y cuidadores, actividades de promoción de hábitos alimentarios saludables y dos sesiones semanales de actividad física estructurada adaptada a la edad de los niños. Además, las familias recibieron alimentos característicos de la dieta mediterránea, como pescado y aceite de oliva virgen extra, con el objetivo de facilitar su incorporación en la alimentación diaria.

De los 206 participantes iniciales, 170 completaron el seguimiento anual, lo que supone una tasa de abandono del 17,5 %, una cifra habitual en estudios de intervención con población infantil.

Evaluación de la composición corporal y la salud metabólica

Para evaluar los efectos del programa, se analizaron diversos indicadores relacionados con la composición corporal y la salud cardiovascular. Entre los principales se encontraban el índice de masa corporal (IMC), el índice de masa grasa y sus correspondientes puntuaciones estandarizadas para la edad y el sexo (z-score). Estos indicadores permiten estimar la cantidad de grasa corporal y su relación con el crecimiento infantil.

También se evaluaron otros parámetros secundarios asociados al riesgo cardiovascular, como la relación entre cintura y altura, la presión arterial y distintos marcadores metabólicos en sangre, incluidos el perfil lipídico, la glucosa y la insulina.

Al inicio del estudio no se observaron diferencias significativas entre los grupos de intervención y control, lo que indica que ambos partían de condiciones similares antes de comenzar el programa.

“El estudio destaca el papel clave de la primera infancia como etapa fundamental para establecer hábitos saludables que pueden mantenerse a lo largo de la vida”

Mejora de la composición corporal en niñas

Tras un año de intervención, los resultados mostraron cambios significativos en la composición corporal de las niñas que participaron en el programa de estilo de vida mediterráneo. En comparación con el grupo control, las niñas del grupo de intervención presentaron una reducción significativa en el índice de masa corporal y en el índice de masa grasa.

Los análisis confirmaron estos resultados tanto en el enfoque estadístico denominado “por protocolo” —que considera únicamente a quienes completaron correctamente la intervención— como en el análisis por “intención de tratar”, que incluye a todos los participantes inicialmente asignados al estudio. En este último caso, se observó una reducción media del IMC de 0,68 kg/m², así como una disminución de 0,34 unidades en el z-score del IMC en las niñas del grupo de intervención, en comparación con el grupo control.

En los niños, sin embargo, no se detectaron cambios significativos en estos indicadores. Este hallazgo ha llamado la atención de los investigadores, que señalan la necesidad de seguir estudiando posibles diferencias entre sexos en la respuesta a las intervenciones destinadas a prevenir la obesidad infantil.

Sin cambios en los factores de riesgo cardiovascular

En relación con otros indicadores de salud cardiovascular, como la presión arterial, el perfil lipídico o los niveles de glucosa e insulina, no se observaron diferencias significativas entre el grupo de intervención y el grupo control tras el año de seguimiento. Este resultado es esperable, ya que la mayoría de los participantes presentaba valores dentro de la normalidad al inicio del estudio. Al tratarse de niños y niñas pequeños y, en general, sanos, estos parámetros ya se encontraban en rangos adecuados, por lo que el objetivo principal de la intervención era mantener ese buen estado de salud mientras se promovían hábitos de vida saludables desde edades tempranas.

La importancia de intervenir desde la primera infancia

Más allá de los resultados concretos, el estudio destaca el papel clave de la primera infancia como etapa fundamental para establecer hábitos saludables que pueden mantenerse a lo largo de la vida. Durante los primeros años se forman patrones de comportamiento relacionados con la alimentación, la actividad física y el estilo de vida familiar.

La evidencia científica muestra que los niños con antecedentes familiares de obesidad tienen una mayor probabilidad de desarrollar exceso de peso. Por ello, intervenir de manera temprana en estos grupos de riesgo puede ser una estrategia eficaz para prevenir la aparición de obesidad y sus consecuencias a largo plazo.

El enfoque del estilo de vida mediterráneo resulta especialmente relevante en países como España, donde este patrón alimentario forma parte de la tradición cultural. La dieta mediterránea se caracteriza por un alto consumo de frutas, verduras, legumbres, pescado, cereales integrales y aceite de oliva, así como por una ingesta moderada de productos de origen animal y alimentos ultraprocesados. Combinada con actividad física regular, se asocia con múltiples beneficios para la salud.

Hacia nuevas estrategias de prevención

Los resultados del proyecto MELI-POP sugieren que las intervenciones basadas en el estilo de vida mediterráneo podrían contribuir a mejorar la composición corporal en la infancia temprana, especialmente en niñas con mayor riesgo de obesidad. No obstante, los investigadores señalan que son necesarios estudios con un mayor número de participantes y un seguimiento más prolongado para confirmar estos resultados y comprender mejor las posibles diferencias entre niños y niñas.

En cualquier caso, el trabajo refuerza un mensaje clave para la salud pública: promover hábitos saludables desde los primeros años de vida puede ser una herramienta fundamental para prevenir la obesidad infantil. La colaboración entre familias, profesionales sanitarios, escuelas e instituciones de investigación será esencial para desarrollar estrategias eficaces que ayuden a los niños a crecer de forma saludable.

Referencia

Larruy-García, A. et al. A Mediterranean lifestyle obesity prevention intervention in preschoolers at risk: MELI-POP Study—a randomized controlled trial. European Journal of Pediatrics (2026).

Autores

  • Luis A. Moreno es Catedrático de Universidad, en la Universidad de Zaragoza. Doctor en Medicina y Cirugía por la misma universidad. Diplomado en “Nutrición Humana, Dietética y Dietética Terapéutica” y en “Salud Pública y Salud Comunitaria” ambas en la Universidad de Nancy (Francia). Master en “Alimentación y Dietoterapia en el niño y en el adolescente” en la Universidad de Zaragoza. Ha obtenido varios premios de investigación de ámbito nacional en el campo de la nutrición infantil, obesidad y arteriosclerosis. Premio de la Fundación Lilly en el ámbito de la investigación clínica, en 2016. Premio Estrategia NAOS de Especial Reconocimiento, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, 2017. Premio Hipócrates en 2022. Ha participado en la realización de numerosos proyectos de investigación financiados por el Instituto de Salud Carlos III y la Unión Europea (HELENA, IDEFICS, EURRECCA, ENERGY, ToyBox, iFamily, Feel4Diabetes, DigiCare4You, Zaro_Hidden_Hunger). Es autor de más de 900 artículos en revistas científicas y de más de 100 capítulos de libros. Su índice H es de 106.  Es coordinador del grupo de investigación GENUD (Growth, Exercise, Nutrition and Development) de la Universidad de Zaragoza. Ha sido miembro del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), Director de la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil y Presidente de la Sociedad Española de Nutrición. Ha sido reconocido como “Highly Cited Researcher” (Clarivate Analytics) en 2018 y 2019.

  • La Dra. Pilar de Miguel Etayo es doctora en Pediatría por la Universidad de Zaragoza, con Premio Extraordinario de Doctorado, y cuenta con formación en Nutrición, Metabolismo y Salud Pública. Su trayectoria se centra en la prevención de la obesidad infantil y la promoción de estilos de vida saludables desde un enfoque epidemiológico, educativo y participativo. Ha realizado estancias de investigación en Brasil, Reino Unido y Países Bajos, consolidando su proyección internacional. Ha ejercido la coordinación local en proyectos nacionales (EVASYON, MELIPOP, CORALS, ALASS, DIVERSE) y ha participado en proyectos europeos como ToyBox, Feel4Diabetes, GrowH! y BChallenged, desarrollando intervenciones innovadoras con enfoque transnacional. Cuenta con más de 40 publicaciones indexadas y capítulos de libro, incluyendo herramientas aplicadas como MED4CHILD y COME-Kids F&B-FQ. Ha recibido los Premios NAOS (2008 y 2019) y el Premio RRI 2022. Comprometida con la transferencia y la ciencia ciudadana, combina investigación, docencia universitaria y dirección de TFG, TFM y tesis doctorales internacionales. Sus líneas de investigación abordan la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes mediante estudios epidemiológicos e intervenciones controladas.

  • Alicia Larruy García es dietista-nutricionista e investigadora en el área de nutrición y obesidad infantil. Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universitat de Lleida y máster en Condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales del crecimiento y el desarrollo por la Universitat Rovira i Virgili, actualmente realiza su tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza dentro del grupo GENUD (Growth, Exercise, Nutrition and Development). Su investigación se centra en la relación entre dieta mediterránea, estilos de vida y obesidad en población infantil. Actualmente trabaja en el área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBER (CIBEROBN) y participa en diversos proyectos nacionales e internacionales sobre prevención de la obesidad infantil y promoción de hábitos de vida saludables.

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