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5 señales para detectar bulos sobre alimentación

¿El agua con limón adelgaza? ¿Los productos sin gluten son siempre más saludables? ¿Hay alimentos capaces de eliminar toxinas? Las redes sociales están llenas de consejos nutricionales, pero no todos tienen respaldo científico. Aprender a identificar la desinformación es fundamental para cuidar nuestra salud. El libro “Nutrition and Well-Being Fact-Checking for Higher Education”, desarrollado dentro del proyecto europeo NUTRIWELLB, financiado por Erasmus+ y coordinado por la Universidad Complutense de Madrid, aborda precisamente este fenómeno: la proliferación de noticias falsas y contenidos engañosos relacionados con la nutrición y el bienestar.

La publicación analiza cómo la desinformación puede influir en nuestros hábitos alimentarios y ofrece herramientas para aprender a contrastar los mensajes que consumimos, especialmente en internet y las redes sociales.

A partir de las recomendaciones recogidas en NUTRIWELLB, estas podrían ser cinco señales de alerta que conviene reconocer antes de creer (o compartir) un consejo nutricional.

 

Promete resultados milagrosos en muy poco tiempo

“Pierde cinco kilos en una semana”, “elimina la grasa abdominal con esta bebida” o “desintoxica tu organismo en tres días”. ¿Te resultan familiares? Los mensajes que prometen resultados rápidos, espectaculares y prácticamente sin esfuerzo son una de las primeras señales que deberían despertar nuestras sospechas.

NUTRIWELLB advierte sobre la difusión de creencias nutricionales que no siempre están respaldadas por investigaciones científicas y mucho menos validadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y aprobadas y autorizadas mediante la legislación correspondiente y sobre los riesgos de seguir dietas excesivamente restrictivas. Una alimentación saludable no se construye a partir de soluciones mágicas.

La clave: desconfía de cualquier producto o dieta que prometa resultados extraordinarios sin explicar sus fundamentos científicos.

 

El consejo viene de un influencer, pero no de un profesional cualificado

Tener miles de seguidores no convierte a nadie en experto en nutrición. Uno de los aspectos que destaca NUTRIWELLB es el papel de los influencers en la difusión de recomendaciones alimentarias, especialmente cuando detrás de los contenidos existen intereses económicos o comerciales.

Un vídeo atractivo, una transformación física impactante o una experiencia personal pueden resultar convincentes, pero no sustituyen la evidencia científica. Además, lo que aparentemente ha funcionado para una persona no tiene por qué ser adecuado para otra. Antes de seguir una recomendación, conviene preguntarse quién la está ofreciendo, qué formación tiene y si existe algún interés comercial detrás del mensaje.

La clave: comprueba las credenciales de quien recomienda una dieta o producto. La popularidad no es una garantía de rigor científico.

“En un entorno digital donde los mensajes se comparten en segundos, una recomendación nutricional falsa puede llegar a miles de personas antes de ser cuestionada”

No cita estudios científicos ni fuentes fiables

“Está científicamente demostrado”. Esta frase aparece con frecuencia en publicaciones sobre alimentación, pero ¿dónde están las pruebas? Uno de los principios fundamentales del fact-checking, o verificación de información, consiste en comprobar el origen de las afirmaciones. El libro NUTRIWELLB insiste en la importancia de recurrir a fuentes fiables, como publicaciones científicas, organismos públicos y profesionales especializados.

También recuerda que la ciencia de la nutrición evoluciona constantemente. Por eso, una afirmación debe valorarse teniendo en cuenta la calidad y actualidad de las evidencias disponibles. No basta con mencionar un estudio: también importa cómo se ha realizado, qué resultados ha obtenido y si sus conclusiones respaldan realmente lo que se está afirmando.

La clave: cuando alguien asegure que un alimento tiene propiedades extraordinarias, busca la fuente original y contrasta la información con organismos como la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o instituciones científicas reconocidas.

 

Demoniza alimentos, componentes o asegura que uno solo puede solucionarlo todo

«”l gluten es malo para todo”», “las grasas son perjudiciales” o “los productos light siempre son más saludables”. Este tipo de afirmaciones simplifican cuestiones nutricionales complejas y pueden generar confusión. De hecho, NUTRIWELLB incluye entre sus herramientas de verificación preguntas relacionadas con algunos de los mitos alimentarios más extendidos: las dietas sin gluten, el consumo de grasas o los productos light…

La realidad es que los alimentos no pueden clasificarse siempre como buenos o malos de forma aislada. Su efecto depende de la cantidad, la frecuencia de consumo, el patrón alimentario general y las circunstancias de cada persona, aparte de otros aspectos de modelos comportamentales.

Por ejemplo, eliminar el gluten es necesario para las personas con enfermedad celíaca, pero eso no significa que una dieta sin gluten sea automáticamente más saludable para toda la población. Del mismo modo, las grasas desempeñan funciones esenciales en nuestro organismo, aunque no todas tienen las mismas características nutricionales.

La clave: sospecha de los mensajes que presentan un alimento como enemigo absoluto o como solución universal para mejorar la salud.

 

Utiliza el miedo, la culpa o los ideales de belleza para convencerte

No todas las noticias falsas sobre nutrición se presentan como consejos de alimentación. Algunas apelan directamente a nuestras emociones. Mensajes que relacionan determinados alimentos con la culpa, publicaciones que prometen alcanzar un cuerpo perfecto o dietas que imponen restricciones extremas pueden influir en nuestra relación con la comida.

NUTRIWELLB dedica una parte de su investigación a las representaciones idealizadas del cuerpo, los estereotipos de género y la relación entre las redes sociales y los trastornos de la conducta alimentaria.

El libro invita a prestar especial atención a los contenidos que presentan modelos corporales poco realistas o fomentan comportamientos alimentarios rígidos.

La presión estética y la comparación constante con imágenes de redes sociales pueden contribuir a generar insatisfacción corporal, especialmente entre las personas más vulnerables.

La clave: desconfía de los mensajes que utilizan la vergüenza, el miedo a engordar o la promesa de alcanzar un cuerpo ideal como argumento para vender una dieta o un producto.

 

¿Qué podemos hacer para no caer en la desinformación nutricional?

La solución no consiste en dejar de consultar información sobre alimentación en internet, sino en aprender a interpretarla de manera crítica. El proyecto NUTRIWELLB propone reforzar la alfabetización nutricional y digital, es decir, desarrollar las habilidades necesarias para comprender la información alimentaria, evaluar su fiabilidad y tomar decisiones fundamentadas.

Antes de compartir un consejo nutricional, podemos hacernos cinco preguntas sencillas:

  • ¿Quién publica esta información y qué formación tiene?
  • ¿Promete resultados demasiado buenos para ser verdad?
  • ¿Incluye fuentes científicas fiables y verificables?
  • ¿Intenta venderme algún producto o servicio?
  • ¿Utiliza mensajes alarmistas o me hace sentir culpable por lo que como?

Si alguna de las respuestas genera dudas, lo más recomendable es buscar información adicional antes de dar por cierta la afirmación.

En un entorno digital donde los mensajes se comparten en segundos, una recomendación nutricional falsa puede llegar a miles de personas antes de ser cuestionada.

Por eso, aprender a verificar la información no es únicamente una cuestión de pensamiento crítico: también es una forma de proteger nuestra salud y bienestar.

El trabajo desarrollado por NUTRIWELLB recuerda que la educación nutricional debe ir acompañada de herramientas para reconocer la desinformación, identificar fuentes fiables y comprender cómo los mensajes digitales pueden influir en nuestras decisiones.

Cuando hablamos de alimentación, no todo lo que se hace viral es saludable, ni todo lo que parece científico es necesariamente cierto.

NUTRIWELLB —Nutrition and WellBeing Fact Checking for Higher Education— fue un proyecto coordinado por la Universidad Complutense de Madrid, entre diciembre de 2022 y diciembre de 2024.

Se editó un e-book especializado sobre nutrición, bienestar y verificación de hechos, junto con una plataforma digital abierta, accesible y disponible en seis idiomas con materiales formativos, que incorporan contenidos sobre fact-checking, pensamiento crítico, seguridad digital y hábitos saludables. También se diseñó un currículo de capacitación, un curso piloto, materiales para instructores y una guía de implementación para la educación superior, culminando el proyecto con campañas de sensibilización, eventos multiplicadores y una red europea de cooperación y expertos.

Referencias

Brey, E., Ezquiaga-Bravo, A., Fernández-Muñoz, C., García-Guardia, M.L., editores. (2023). E-book on Nutrition and Well-Being Fact-Checking for Higher Education – NUTRIWELLB. Madrid: Dykinson. ISBN: 978-84-1170-673-5.

Consulta la web del proyecto:

 https://www.nutriwellb.com/espa%C3%B1ol

Autores

  • Elisa Brey

    Elisa Brey es profesora de sociología y opinión pública en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde imparte docencia en el Máster Universitario en Estudios Avanzados en Comunicación Política. A nivel de Facultad, se encarga de promover y fortalecer la investigación, como delegada del decano para la Unidad de Apoyo al Investigador. Es miembro del Grupo de Investigación en Economía y Política de la Innovación y del Grupo de Estudios en Migraciones Internacionales de la UCM. Es presidenta de la Asociación Madrileña de Sociología y miembro de la Asamblea Federal de la Federación Española de Sociología. Ha sido investigadora o profesora visitante en la Universidad de Warwick (Reino Unido), la Universidad de Lieja (Bélgica), la Universidad Alberto Hurtado de Santiago de Chile, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y SciencesPo Toulouse (Francia).

  • Cristobal Fernández

    Cristóbal Fernández-Muñoz es Vicedecano de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Licenciado en Publicidad y RRPP y Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid – UCM. Máster en Dirección Estratégica de la Comunicación (ESADE) y Máster en comunicación institucional (ICIE-UCM). Es profesor de estudios oficiales en la UCM tanto en grado como posgrado desde 2008. Ha sido también Director del Máster en Marketing Digital de la Universidad Isabel I y dirige los títulos propios de Realidad Virtual, Extendida y Computación Espacial de la Complutense.

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