TRABAJO

El mapa del cansancio

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Entre la población española el cansancio es una sensación cada vez más recurrente. Para los españoles, la mala calidad del sueño (51,9%), el trabajo (47,1%) y la falta de ejercicio (38,5%) son los principales responsables de esta  “normalizada” afección, la cual a día de hoy, la padecemos el 70,7%. El cansancio se ha instalado en nuestras casas como un compañero más, y tan acostumbrados estamos  a su presencia que en ocasiones pasa casi desapercibido. Por ello, Kómoda, de la mano de Torres y Carrera y junto a la compañía demoscópica Alpha Research, hemos elaborado el “Barómetro del cansancio de los españoles”.

Gracias a este barómetro hemos podido extraer diferentes conclusiones:

  • Los horarios laborales y estrés en el trabajo y la sobreexposición a las nuevas tecnologías los grandes enemigos del cansancio

Como ya indicábamos unas líneas atrás, el trabajo es uno de los grandes culpables de nuestra sensación de cansancio. La medalla de oro se la lleva el estrés laboral que para el 76,1% de los encuestados es la principal fuente de fatiga, seguido por los horarios laborales señalados por el 48,3% de los españoles.

Pero no solo las jornadas laborales son las responsables,  ya que el 81,8% está de acuerdo con que la exposición permanente a las nuevas tecnologías hace que se incremente la sensación de agotamiento al final del día.

  • El sedentarismo también contribuye a la sensación de cansancio

A pesar de que los expertos afirman que es conveniente realizar actividad física para combatir este cansancio, tan solo el 54,1% de la población española declara realizar ejercicio. De ellos, el 38,5% afirma ir al gimnasio, el 21,9% dice caminar, el 14,0% practica la meditación y el 11,6% declara que realiza ejercicios de yoga.

  • La alimentación, una de las soluciones para combatir el cansancio

Lejos de los estudios que afirman que nos estamos alejando de una dieta equilibrada, el 63,4% de los encuestados considera que su dieta es óptima, frente a un 10,3% que afirma que es mala y un 26,3% que comenta que es regular. Sin embargo, choca confirmar que el 78,9% de los españoles afirma que una mejor alimentación podría mejorar su cansancio provocado por el ritmo del día.

Y es que el cansancio es una sensación que, lejos de ser normalizada, debe ser atendida. Pues no es sólo responsable de provocarnos sueño, como afirma el 53,5%. Sentir mayor tristeza o abatimiento (34,7%) incrementar la sensación de enfado (33,9%) o el estado de nerviosismo (27,6%) son algunas de las consecuencias producidas por este silencioso “vecino”.

Desde Kómoda nos preguntamos, ¿son todos nuestros vecinos iguales? ¿Estamos los españoles equitativamente cansados? ¿O hay diferencias según la comunidad en la que vivamos? Hoy sí damos respuesta a las preguntas. Gracias al barómetro de Torres y Carrera, podemos afirmar que la sensación de fatiga varía notablemente según dónde residamos. Así, los castellanomanchegos (77%), los baleares (76,4%) y los aragoneses (76,4%) son los que aseguran estar más cansados, frente a los cántabros (52,0%), asturianos (65,4%) y los madrileños (66,7%) que dicen estarlo menos.

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Sufrimiento, con S de Septiembre

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Helados, hoteles a pie de playa, viajes, siestas interminables, terraceo, piscinas y hasta el cubo y la pala ven cada vez más cerca el fin de sus días. Septiembre ya está aquí, silencioso con paso lento pero firme, se ha ido acercando poco a poco hasta que nos ha acabado atrapando. Más parecido a un asesino en serie que a un mes, le falta llamarnos por teléfono y susurrarnos al oído “sé lo que hicisteis el último verano”, seguido de “pero ahora a trabajar”.

Y es que “la famosa vuelta al cole” así como la reincorporación al trabajo, apuntarse de nuevo al gym, retomar las clases de inglés y en definitiva la rutina, es para muchos un verdadero sufrimiento. La archiconocida “depresión postvacacional” ha pasado de mito a realidad. Según la última encuesta de Adecco, el 37% de los trabajadores españoles está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional, 4 puntos porcentuales por encima del porcentaje del año anterior, 33%.

A pesar de que el síndrome postvacacional no está reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible identificar una extensa lista de síntomas: apatía, cansancio, falta de energía, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, nerviosismo, estrés o tristeza. Por otro lado, el 63% restante de la población tampoco se libra, o al menos, no toda. Según la encuesta, una gran parte de este porcentaje experimentará cuadros de fatiga y estrés originados por la adaptación al trabajo. Así mismo, los datos obtenidos apuntan que hacer frente a nuestro día a día se hace mucho más cuesta arriba en aquellos países en los que los trabajadores disfrutan de largos periodos vacacionales, centrándose el grueso del descanso anual en los meses de verano.

A modo de tips o recomendaciones para combatirlos, se propone:

  • Levantarse algo más temprano de lo habitual (una tarea difícil pero muy útil)
  • Retomar el trabajo de forma gradual (si es que tu jefe te lo permite…)
  • Realizar actividades saludables (no todo tiene que ser gym, un paseo o una quedada con amigos, también sirve)
  • Adoptar una actitud positiva (septiembre también tiene cosas buenas…)

Cuatro puntos imprescindibles, pero, ¿suficientes? Desde Kómoda echamos la vista atrás y recuperamos un post que publicamos hace unos meses “Muertos de cansancio”. En él hablábamos sobre el libro “Muriendo por un salario”, obra en la que se acusaba al trabajo como causa de muerte. A día de hoy, y con septiembre ya echado encima, nos preguntamos: ¿el síndrome postvacacional está tan normalizado que no lo percibimos como un mal real? ¿Es una consecuencia inevitable tras la vuelta de vacaciones o un problema que solucionar?

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Los dragones siguen volando

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Si nos preguntasen qué es “Kómoda, la vida sin energía”, podríamos contestar que es concebida como un ente que mira la realidad con ojos introspectivos. Siendo el individuo, entendido como sujeto social pero sobretodo individual, el sujeto en quien recae el estudio, configurándose sus diferentes ámbitos existenciales y su interacción con un contexto fundamentalmente tecnológico, el objeto del mismo.

Como bien hemos ido viendo, el ocio, el trabajo, el sexo, la alimentación o la mujer como figura en sí, han tornado un matiz diferente a medida que hemos ahondado en ellos. Desde Kómoda, hemos y seguimos planteando interrogantes a los que contestar. Cuestiones que en ocasiones revisten menor grado de complejidad al realizar a terceros que a nosotros mismos.

En cualquier caso,  bien como sujeto activo, bien como pasivo, la intencionalidad es la misma, arañar la superficialidad de aquello que nos rodea en busca de respuestas escondidas.

Asimismo, cabe destacar que esta curiosidad desmedida por conocer los efectos producidos, tales como la fatiga social, el cansancio generalizado o el estrés, no es genuina. Sino que por el contrario, y como cualquier cuestión compleja, se asienta en unos conocimientos previos. Pues ya que todo tiene un principio y un fin, y desconociendo el término de nuestros días, Kómoda se siente orgullosa de encontrar sus orígenes en “En tiempo de Dragones”. Documental desarrollado por Torres y Carrera en torno al impacto de la revolución tecnológica en la sociedad.

Esta investigación pone en perspectiva la omnipresencia de la tecnología vinculada a la comunicación, siendo algunos de sus temas analizados el Big Data, la geolocalización o el impacto de los nuevos modelos colaborativos. Materias que al tiempo que se iban abordando, otras iban surgiendo. Motivados por esta razón, los dragones han desplegado sus alas y, no siendo suficiente ser musa y fuente de inspiración de Kómoda, vuelan hasta lugares aún más recónditos con un nuevo proyecto. Un libro que, bautizado con el mismo nombre que el documental, arroja luz sobre cómo el predominio de la inmediatez, los riesgos de la sobreexposición digital, el efecto de las Fake News o la abulia que provoca dejarse llevar por el camino trazado por el algoritmo provocan cambios en la sociedad y en la forma en que nos comunicamos. 

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Muertos de cansancio

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Que a todos “nos llega la hora” es una realidad que aunque generalmente intentemos omitir, más en una sociedad tecnológica edulcorada por esa imagen perfecta que muchos tratan de reflejar en las redes sociales, es un hecho irrefutable nos guste o no.

Lo que no está tan claro es el modo en el que sucederá. La más comúnmente conocida “parca”, puede sorprendernos en cualquier momento, con o sin aviso previo. El Instituto Nacional de Estadística arroja luz sobre ello, exponiendo que los motivos más frecuentes de las defunciones entre los españoles son: enfermedades del sistema circulatorio y tumores.

Tales datos sostienen nuestra ancestral creencia de vincular la muerte con enfermedad o vejez, caminando entre los pasillos de un hospital o a los pies del lecho de algún anciano. Sin embargo, pensar en ella acechándonos en nuestro puesto de trabajo, es mucho menos habitual.

El profesor de la Escuela de Postgrado de Negocios de la Universidad de Stanford, Jeffrey Pfeffer, en su último libro “Muriendo por un salario” (Dying for a paycheck) acusa a la vida laboral de ser causa y motivo del fin de nuestros días.

“El trabajo está matando a la gente y a nadie le importa” asegura el autor. Y es que factores como el estrés crónico, largas jornadas y un insuficiente descanso hacen mella en nuestra salud. Concretamente, según apuntan las evidencias recopiladas por Pfeffer, en Estados Unidos el 61% de los empleados opina que el estrés los ha enfermado y el 7% afirma haber sido hospitalizado por causas relacionadas con el trabajo; constituyendo la vida laboral la quinta causa de muerte en EE. UU.

Estamos de acuerdo en que la rutina de trabajo puede ser, en cualquier caso, insufrible o tediosa, pero ¿también mortal?

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Atracción y fatiga visual tecnológica

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Vivimos rodeados de pantallas. Nuestros ojos se desplazan del móvil al ordenador y de este a la tablet. La exposición a estos dispositivos está aumentando la fatiga visual, de hecho un estudio publicado en la revista científica Occupational and Environment Medicine relaciona este tipo de cansancio con el estrés laboral.

Los días laborales, los españoles visualizamos pantallas un promedio de 6 horas lo que provoca que el 28,5% suframos fatiga visual. Un informe de la Clínica Baviera cataloga a los trabajadores dentro de 3 tipos según el porcentaje de consumo: “heavy users”, “medium users” y “light users”.

Los denominados “heavy users”, el 32,7% de los españoles, emplean dispositivos electrónicos una media de 9 horas al día mientras que los “light users”, el 27,2%, están conectados visualmente un promedio de 2,4 horas por día. 

Cabe destacar que dentro de los “heavy users” se encuentran el 36% de las mujeres. Actualmente, las mujeres suponen el 45% de la fuerza laboral de nuestro país, sin embargo, sufren más presión y, por ende, un 50% más de fatiga que los hombres

Los desarrolladores están transformando las pantallas en espejos negros al posibilitar la activación del “dark mode” y con ello intentar así reducir el cansancio visual. Además, los expertos aconsejan llevar a cabo la regla 20-20-20, es decir, descansar la vista cada 20 minutos mirando un objeto que esté a una distancia de 20 pies (6 metros) durante 20 segundos.

La carga laboral nos impide muchas veces poner en práctica estos consejos e intentamos descansar del ordenador en los casos extremos cuando nuestros ojos ya escuecen del picor pero, ¿hacemos lo mismo con el móvil? Vivimos atragantados por los Smartphone, lo que supone que irrumpan nuestra atención tanto en el ocio como en el trabajo debido a su alto poder de atracción.

Cada día llegamos a nuestro puesto de trabajo, depositamos el móvil encima de la mesa y estamos pendientes de este hasta por el rabillo del ojo. ¿Nos desconcentramos si tenemos el móvil en nuestro campo visual?

Sabemos que la inmediatez conlleva cientos de notificaciones por segundos, por lo que “hay un tiempo crucial para responder”. Este hecho provoca tal estrés que nuestra mirada se desvía hacía el teléfono a pesar de que no estén entrando llamadas o no haya ninguna notificación. Movimientos visuales inconscientes que ya son parte de nuestro día a día. ¿Has experimentado alguna vez atracción o fatiga visual tecnológica?

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El miedo a que nos cambien por una máquina nos agota

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La cuarta revolución industrial, la de los robots, ha llegado produciendo una paradoja. Vivimos eternamente pronosticando un futuro dominado por robots desde un prisma positivo porque gracias a estos ya no tenemos que limpiar nuestras casas, ni aparcar, ni casi cocinar… Nos liberan de las tareas tediosas pero, ¿qué pasa si entran en nuestro trabajo? 

Hemos enseñado a los robots a escribir noticias, a ser recepcionistas de hoteles o a realizar una cirugía perfecta, entre otras cosas.  La industria que más robots emplea a día de hoy es la automovilística aunque impera la tendencia al alza en todos los sectores laborales. “Un robot nuevo reduce el empleo en 5,6 trabajadores y los salarios en un 0,5%”, según el trabajo de investigación de Daron Acemoglu (MIT) y Pascual Retrepo (Universidad de Yale).

La revolución tecnológica y la innovación constante en este terreno han envuelto a la sociedad en una inmediatez permanente que provoca estrés laboral crónico. Y es que al pisar la oficina cientos de correos colapsan la bandeja de entrada, el teléfono no deja de sonar, las tareas se amontonan…GO, GO, GO… Ejecutamos las acciones lo más rápido posible para poder tachar tareas de esa infinita lista diaria lo que nos convierte muchas veces en máquinas.

El fundador del think tank REX, Jerry Michalski, declara que “la automatización es Voldemort, una terrible fuerza que nadie se atreve a nombrar”. Pero sí que pensamos en ello y esto nos produce ansiedad. Uno de los síntomas subjetivos de la ansiedad se manifiesta a través de las fobias o temores a algo específico e intentamos hacer que desaparezcan con remedios mágicos como los analgésicos. El estrés que produce sentirnos cada día como un robot y pensar que nos pueden sustituir por uno de ellos, nos está agotando.

El cansancio se ve y se contagia  porque vivimos en una sociedad multitarea sin saber gestionar las prioridades lo que deriva en que no desconectamos de uno mismo. ¿Sientes que la inteligencia artificial podría usurpar tu puesto de trabajo? ¿Acabaremos como en Black Mirror? Y lo que es más importante, ¿te preocupa?

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