TRABAJO

Muertos de cansancio

Posted on 2 Minutos de lectura

Que a todos “nos llega la hora” es una realidad que aunque generalmente intentemos omitir, más en una sociedad tecnológica edulcorada por esa imagen perfecta que muchos tratan de reflejar en las redes sociales, es un hecho irrefutable nos guste o no.

Lo que no está tan claro es el modo en el que sucederá. La más comúnmente conocida “parca”, puede sorprendernos en cualquier momento, con o sin aviso previo. El Instituto Nacional de Estadística arroja luz sobre ello, exponiendo que los motivos más frecuentes de las defunciones entre los españoles son: enfermedades del sistema circulatorio y tumores.

Tales datos sostienen nuestra ancestral creencia de vincular la muerte con enfermedad o vejez, caminando entre los pasillos de un hospital o a los pies del lecho de algún anciano. Sin embargo, pensar en ella acechándonos en nuestro puesto de trabajo, es mucho menos habitual.

El profesor de la Escuela de Postgrado de Negocios de la Universidad de Stanford, Jeffrey Pfeffer, en su último libro “Muriendo por un salario” (Dying for a paycheck) acusa a la vida laboral de ser causa y motivo del fin de nuestros días.

“El trabajo está matando a la gente y a nadie le importa” asegura el autor. Y es que factores como el estrés crónico, largas jornadas y un insuficiente descanso hacen mella en nuestra salud. Concretamente, según apuntan las evidencias recopiladas por Pfeffer, en Estados Unidos el 61% de los empleados opina que el estrés los ha enfermado y el 7% afirma haber sido hospitalizado por causas relacionadas con el trabajo; constituyendo la vida laboral la quinta causa de muerte en EE. UU.

Estamos de acuerdo en que la rutina de trabajo puede ser, en cualquier caso, insufrible o tediosa, pero ¿también mortal?

Compartir

Por

Atracción y fatiga visual tecnológica

Posted on 2 Minutos de lectura

Vivimos rodeados de pantallas. Nuestros ojos se desplazan del móvil al ordenador y de este a la tablet. La exposición a estos dispositivos está aumentando la fatiga visual, de hecho un estudio publicado en la revista científica Occupational and Environment Medicine relaciona este tipo de cansancio con el estrés laboral.

Los días laborales, los españoles visualizamos pantallas un promedio de 6 horas lo que provoca que el 28,5% suframos fatiga visual. Un informe de la Clínica Baviera cataloga a los trabajadores dentro de 3 tipos según el porcentaje de consumo: “heavy users”, “medium users” y “light users”.

Los denominados “heavy users”, el 32,7% de los españoles, emplean dispositivos electrónicos una media de 9 horas al día mientras que los “light users”, el 27,2%, están conectados visualmente un promedio de 2,4 horas por día. 

Cabe destacar que dentro de los “heavy users” se encuentran el 36% de las mujeres. Actualmente, las mujeres suponen el 45% de la fuerza laboral de nuestro país, sin embargo, sufren más presión y, por ende, un 50% más de fatiga que los hombres

Los desarrolladores están transformando las pantallas en espejos negros al posibilitar la activación del “dark mode” y con ello intentar así reducir el cansancio visual. Además, los expertos aconsejan llevar a cabo la regla 20-20-20, es decir, descansar la vista cada 20 minutos mirando un objeto que esté a una distancia de 20 pies (6 metros) durante 20 segundos.

La carga laboral nos impide muchas veces poner en práctica estos consejos e intentamos descansar del ordenador en los casos extremos cuando nuestros ojos ya escuecen del picor pero, ¿hacemos lo mismo con el móvil? Vivimos atragantados por los Smartphone, lo que supone que irrumpan nuestra atención tanto en el ocio como en el trabajo debido a su alto poder de atracción.

Cada día llegamos a nuestro puesto de trabajo, depositamos el móvil encima de la mesa y estamos pendientes de este hasta por el rabillo del ojo. ¿Nos desconcentramos si tenemos el móvil en nuestro campo visual?

Sabemos que la inmediatez conlleva cientos de notificaciones por segundos, por lo que “hay un tiempo crucial para responder”. Este hecho provoca tal estrés que nuestra mirada se desvía hacía el teléfono a pesar de que no estén entrando llamadas o no haya ninguna notificación. Movimientos visuales inconscientes que ya son parte de nuestro día a día. ¿Has experimentado alguna vez atracción o fatiga visual tecnológica?

Compartir

Por

El miedo a que nos cambien por una máquina nos agota

Posted on 2 Minutos de lectura

La cuarta revolución industrial, la de los robots, ha llegado produciendo una paradoja. Vivimos eternamente pronosticando un futuro dominado por robots desde un prisma positivo porque gracias a estos ya no tenemos que limpiar nuestras casas, ni aparcar, ni casi cocinar… Nos liberan de las tareas tediosas pero, ¿qué pasa si entran en nuestro trabajo? 

Hemos enseñado a los robots a escribir noticias, a ser recepcionistas de hoteles o a realizar una cirugía perfecta, entre otras cosas.  La industria que más robots emplea a día de hoy es la automovilística aunque impera la tendencia al alza en todos los sectores laborales. “Un robot nuevo reduce el empleo en 5,6 trabajadores y los salarios en un 0,5%”, según el trabajo de investigación de Daron Acemoglu (MIT) y Pascual Retrepo (Universidad de Yale).

La revolución tecnológica y la innovación constante en este terreno han envuelto a la sociedad en una inmediatez permanente que provoca estrés laboral crónico. Y es que al pisar la oficina cientos de correos colapsan la bandeja de entrada, el teléfono no deja de sonar, las tareas se amontonan…GO, GO, GO… Ejecutamos las acciones lo más rápido posible para poder tachar tareas de esa infinita lista diaria lo que nos convierte muchas veces en máquinas.

El fundador del think tank REX, Jerry Michalski, declara que “la automatización es Voldemort, una terrible fuerza que nadie se atreve a nombrar”. Pero sí que pensamos en ello y esto nos produce ansiedad. Uno de los síntomas subjetivos de la ansiedad se manifiesta a través de las fobias o temores a algo específico e intentamos hacer que desaparezcan con remedios mágicos como los analgésicos. El estrés que produce sentirnos cada día como un robot y pensar que nos pueden sustituir por uno de ellos, nos está agotando.

El cansancio se ve y se contagia  porque vivimos en una sociedad multitarea sin saber gestionar las prioridades lo que deriva en que no desconectamos de uno mismo. ¿Sientes que la inteligencia artificial podría usurpar tu puesto de trabajo? ¿Acabaremos como en Black Mirror? Y lo que es más importante, ¿te preocupa?

Compartir

Por

¿Es el club de las 5 de la mañana la solución a nuestros problemas de sueño?

Posted on 3 Minutos de lectura

Los españoles dormimos un promedio de 6.59 horas, cuando lo recomendable para un adulto es descansar diariamente, como mínimo, 8 horas. Además, si comparamos este dato con la media europea descubrimos que los españoles dormimos, por regla general, una hora menos.

¿Por qué dormimos menos que nuestros vecinos los portugueses o los belgas? Una de las principales causas se debe al huso horario que, al no corresponderse con el de Greenwich, retrasa nuestros ritmos de trabajo, comidas, ocio y sueño. Con el devenir de los tiempos, otro factor ha modificado nuestros relojes biológicos, hablamos pues de la tecnología. La luz azul que emiten nuestros teléfonos y ordenadores y, que con frecuencia consumimos justo antes de dormir, está retrasando nuestro sueño.

El 48% de los encuestados en un estudio de Semergen asegura tener problemas para dormir; casi un cuarto de la población no consigue descansar del tirón por la noche y, otro cuarto, afirma que su sueño no es reparador, lo que provoca que la sensación de cansancio se prolongue. El insomnio de inicio es uno de los factores más comunes entre los españoles puesto que vamos a la cama sin haber desconectado de las preocupaciones tanto familiares como profesionales.

El hecho de tener hijos también afecta al sueño ya que los padres duermen como máximo 6 horas diarias. Y sus hijos, si son adolescentes, tan solo descansan entre 5 y 6 horas cuando deberían dormir entre 8,5 y 9,25 para poder rendir en clase. La falta de sueño merma la capacidad de atención y concentración. Los adolescentes intentan compensar esa carencia semanal durmiendo hasta las 12 o 13:00 horas los fines de semana, sin embargo, lo que están haciendo es someter a sus cuerpos a trastornos propios de un trabajo por turnos, hecho que no es nada saludable.

Por otra parte, las mujeres duermen aproximadamente 20 minutos más que los hombres, aunque esta cifra es insuficiente para su recuperación completa debido a la carga mental que produce el multitasking que les lleva a estar en lucha permanente contra el estrés. Y es que las principales causas de estrés entre los españoles son precisamente: el exceso de actividad o falta de tiempo (50,9%) y problemas de sueño (46,25).

Mantener el jet lag de las redes social a raya, luchar contra el estrés laboral crónico y evitar que entre en tu habitación un elefante llamado “adición a los somníferos” para no entrar en caída libre ha llevado a diversos famosos a entrar en el Club de las 5 am.

Tim Cook, actual director ejecutivo de Apple, y Michelle Obama, entre otros, han adoptado esta nueva filosofía de vida descrita en el libro «The 5 am club» del escritor canadiense Robin Sharma.

Esta disciplina se centra en levantarse a las 5 de la mañana todos los días, lo que permite tener horas suficientes para realizar las tareas diarias programadas sin que queden flecos para el día siguiente; permite, además, dormir las 8 horas recomendadas, aumentar la productividad y, sobre todo, decirle adiós al estrés. Vivir en calma es posible, pero ¿estamos dispuestos a formar parte de este club o la disciplina que requiere será relegada para los propósitos del año próximo?

Compartir

Por

Los españoles dormimos una hora menos que el resto de los europeos

Posted on 2 Minutos de lectura

La mitad de los europeos se sienten cansados en su jornada laboral y la situación en España empeora debido a la falta de sueño. Los españoles descansamos una hora menos que el resto de europeos. Este factor agregado al uso de las TIC, ¿nos lleva al estrés crónico?

La luz azul de las pantallas inhibe la segregación de la hormona del sueño lo que sostenido en el tiempo eleva los niveles de estrés. “El entorno nos exige funcionar al máximo mientras que nuestros estados cerebral y emocional están totalmente desgastados”, explica el formador y coach Leandro Fernández Macho.

El uso excesivo de las TIC y, sobre todo, justo antes de dormir conlleva acciones demoledoras para nuestros cuerpos. Levantarse con la sensación de no haber descansado provoca cambios de humor y afrontar la vida negativamente. ¿Podemos hablar ya de tecnoestrés en nuestra sociedad?

“Vivimos en una sociedad multitarea que nos obliga a afrontar el día como una gymkana de pruebas. Y, por si fuera poco, hoy las jornadas son eternas”, afirma Cecilia Múzquiz, directora de la revista Cosmopolitan. Este modelo de vida dispara el estrés al igual que el dolor físico debido al miedo a la exclusión social.

“Hay que instar a las empresas y a los poderes públicos a un nuevo modelo de sociedad que abogue por la conciliación de segunda generación”, comenta José Luis Casero, presidente de ARHOE. ¡Las cifras son esperanzadoras! Empresas que han apostado por la racionalización de horarios han aumentado su productividad hasta un 19%.

Compartir

Por

Me voy ya ¿os quedáis?

Posted on 1 Minutos de lectura

La escena sonará familiar a la mayoría de lectores. Llega la tarde y, en el trabajo, hay miradas de reojo, buscando señales de que la gente se va a ir. Es como un juego en el que el primero que suelte el bolígrafo, pierde. Cuando varios han iniciado la maniobra de recoger y marcharse, el veto queda levantado y todo el mundo comienza a recoger. ¿No os suena? Aunque siempre hay un audaz que se va siempre a su hora y suelta a los demás esa odiosa pregunta: “me voy ya ¿os quedáis?”.

Es una tendencia muy arraigada en nuestra sociedad la de “calentar la silla” y de dedicar muchas horas al trabajo. Un hábito laboral que no aumenta la productividad, muy al contrario, incide negativamente en la calidad de vida y la motivación. Hoy la tecnología permite implementar flexibilidad y fomentar medidas de conciliación en muchos sectores. Ejemplo de ellas son el teletrabajo o la entrada y salida personalizada. Las empresas que se apuntan tienen beneficios claros en productividad, salud laboral y compromiso de la plantilla con la compañía.

España sigue liderando estadísticas europeas de horas trabajadas, pero eso indica un modo anticuado de producir. ¿Te comprometerías a trabajar menos horas, incluso un día menos, pero eliminando (de verdad) los “cafelitos”, los paseos, los corrillos en la fotocopiadora y los WhatsApp a los amigos? ¿Lo firmas?

Compartir

Por