MUJER

Las mujeres sufren un 50% más de fatiga que los hombres

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La población femenina sufre un 50% más de fatiga que los hombres debido a problemas de conciliación, la presión social sufrida desde muy jóvenes y la carga física y mental que supone el multitasking sin remunerar. ¿Cómo revertimos esto?

El 80,2% de los españoles considera que las tareas domésticas están repartidas de forma desigual. ¿Cómo resolverlo? Para Casero, presidente de ARHOE, la clave reside en la conciliación de segunda generación que provocará que los hombres asuman la corresponsabilidad doméstica.

La sensación de pérdida de control y la de exclusión representan los grandes miedos que disparan la respuesta de estrés en las mujeres hoy en día, según comenta al documental Kómoda, la vida sin energía, el formador y coach Fernández Macho. Y a esto hay que sumarle la brecha salarial tan ancha entre ambos sexos.

La tasa de empleo con hijos suma otro factor al estrés mental de las mujeres. “Vivimos la experiencia del estrés de forma distinta porque nuestras sensibilidades no son tampoco las mismas. El cerebro femenino es sensible al control, poder y estatus, así como hacia la sensación de rechazo social y exclusión”, detalla Macho.

“Las mujeres desde muy jóvenes sentimos una gran presión social sobre en qué debemos convertirnos y sobre cuál es la medida del éxito y todo ello nos conduce a un perfeccionismo excesivo”, desgrana Cecilia Múzquiz, directora de la revista Cosmopolitan. ¿Por eso hay menos mujeres al mando de empresas?

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Las mujeres multitasking en lucha permanente contra el estrés

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“Vivimos en una sociedad multitarea que nos obliga a estar continuamente corriendo, saltando en la gymcana de pruebas que nos está poniendo nuestra jornada de 24 horas”, relata la directora de la revista Cosmopolitan, Cecilia Múzquiz.

Un informe de World Economic Forum estima que, de promedio, las mujeres invierten 4,5 horas diarias a trabajos no remunerados mientras que los hombres tan solo destinan 1,5 horas. Esta carga, si hablamos en términos monetarios, supondría el 11% del producto interior bruto global de cara al año 2025.

Y es que las mujeres tienden a actuar de forma multitasking, es decir, ejecutan simultáneamente varias tareas, lo que les lleva a combinar quehaceres laborales, del hogar y faenas invisibles. Estas últimas, implican labores de planificación, organización y toma de decisiones que no son palpables, pero aumentan el estrés y la ansiedad. El trasfondo del multitasking provoca que muchas mujeres se sientan agotadas de forma permanente.

En España, 3 de cada 4 mujeres sufre carga mental, sin embargo, el 40% desconoce el concepto y el 45% nunca ha hablado de ello con otra persona. La  ilustradora francesa, Emma Clit, fue una de las pioneras en visibilizar este término a través de viñetas sobre la vida cotidiana de una mujer en su cómic Me lo podrías haber pedido.

Teniendo presente todos estos datos, no es de extrañar que un informe de SEMERGEN desgrane que las mujeres se sienten más cansadas que los hombres y padecen cansancio combinado, es decir, físico y mental. Ponerse límites es básico para mantener a raya el estrés provocado por las multitareas.

Si hablamos del reparto de tareas domésticas, los hombres participan en las actividades del hogar que son físicas, previsibles y no simultáneas, por lo que su realización tiene un principio y un fin. Son tareas cuantificables y, por tanto, visibles socialmente. Hechos que no ocurren con las féminas multitasking, según el análisis sociológico Somos Equipo de Malas Madres.

¿Has ahogado alguna vez en tu interior la frase “no me da la vida”? Las mujeres multitasking la formulan mentalmente varias veces al día, sobre todo en  picos de estrés cuando la carga sobrepasa lo humanamente soportable. Y aunque a veces les parezca imposible, siempre finalizan las tareas y no es que estén hechas de otra pasta, es que son mujeres. Mujeres imparables. Que el 8 de marzo estarán cansadas, pero no cesan en su lucha. Y la sociedad les debe su reconocimiento.

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Pan y rosas

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El origen del 8 de marzo como Día Internacional de la mujer está relacionado con el movimiento obrero. En 1908, la muerte de 146 trabajadoras en huelga de la empresa textil Cotton de Nueva York, marca en rojo la fecha del calendario.

Aquellas mujeres que murieron calcinadas por las bombas incendiarias con las que los rompehuelgas intentaban disuadirlas de seguir con el paro que protagonizaban son un hito en la larga historia de feminismo y derechos laborales.

Las mujeres de Cotton solicitaban una rebaja de la jornada laboral de 12 horas y unos salarios un poco más dignos. Sus reivindicaciones se enmarcaban en la imposible conciliación de sostener una familia y hacer frente a sus responsabilidades como trabajadoras.

111 años después, las mujeres siguen teniendo motivos para estar cansadas. Cansadas de que proclamas históricas como aquel “Pan y Rosas” que clamaban en el lejano 1908 no hayan calado en todas las conciencias. Cansadas de tener que demostrar siempre un poco más de lo que establece la lógica de lo políticamente correcto.

8 de marzo de 2019, las mujeres están cansadas, pero no se paran.

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Hombres miopes sobre igualdad

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La tradición oral del refranero dice aquello de “el mundo es del color del cristal con que se mira”. Hace unos años, la neurociencia demostró que los sentidos nos engañan y que los prejuicios que tenemos alteran nuestra forma de ver físicamente el mundo. Los estereotipos que tenemos filtran nuestra manera de ver las personas e interactuar con ellas. Digamos que “así te veo, así te trato”. Este estudio se publicó en Nature Neuroscience.

Según una encuesta de AEDEMO 1 de cada 3 hombres “cree” que no hay desigualdad de género. ¿Cómo es posible que una realidad tan evidente no sea percibida de manera directa por el 35% de los hombres? Sin duda los prejuicios nos limitan también a la hora de percibir e interpretar la realidad en la igualdad de género. Hay algunas cosas que pueden hacerse para cambiar esa mirada y que la situación de desigualdad sea percibida.

Ser ejemplar. Que nuestra manera de hablar y comportarnos, en la vida personal y laboral hable de nuestro compromiso con la igualdad.

Ser firme. Oponerse a burlas y comentarios sexistas o que refuercen estereotipos.

Ser responsable. Saber que nuestras acciones, por pequeñas que sean, colaboraran en construir una sociedad dónde las niñas no nazcan en desventaja.

Cambiar la mirada de ese porcentaje “miope” sobre este tema es uno de los retos que debemos superar día a día.

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Mujer y deporte: una carrera de obstáculos

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Las leonas (equipo nacional de rugby) se han clasificado para la final del Campeonato de Europa. La selección femenina de fútbol sub 17 se proclamó campeona del mundo en Uruguay, Carolina Marín reina en el bádminton, Lidia Valentín es campeona de Europa de halterofilia. En cualquier disciplina las mujeres españolas están reclamando su protagonismo social, desde Laia Sanz en el Dakar a Queralt Castellet en el snowboard. Parece que el techo de cristal no funciona en el deporte. La chicas demuestran su fuerza y su poder siempre que tienen oportunidad.

Pero ellas tienen muchos más obstáculos que superar para poder practicar deporte. Sus éxitos tienen todavía más mérito cuando se comprueba que existe una brecha social. Según Eurostat España suspende en igualdad (deportiva) de género. Un 40.9% de los hombres practica al menos 150 minutos de deporte a la semana. ¿Mujeres? Un 27.4%. ¿Por qué? Las razones son complejas.

– Disponer de menos tiempo libre para ellas mismas.

Prejuicios familiares o del entorno que les dificultan el acceso al deporte.

Prejuicios culturales que las alejan de algunas disciplinas.

Muchas mujeres han experimentado estas dificultades ¿Y tú? ¿Te has encontrado estos u otros obstáculos para hacer deporte?

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La conciliación son los abuelos

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“La conciliación no existe: son los abuelos”. Con esta rotunda frase, que casi cualquier madre en España podría suscribir, comentaba la presentadora Eva González (“Masterchef”, “La Voz”) las dificultades de compaginar su vida familiar y profesional en una entrevista reciente.

Si esto sucede a personas de un nivel económico y laboral destacado, podemos imaginar la realidad doliente del día a día de millones de mujeres en nuestro país. Hay una gran brecha entre la belleza de las leyes en el BOE y su aplicación en la vida real.

Según la última encuesta de Empleo del Tiempo (EET) del Instituto Nacional de Estadística la vida en los hogares está lejos de acercarse a la igualdad real entre hombres y mujeres. La mujer dedica al hogar y la familia más del doble de tiempo que el hombre (4h.04´frente a 1h50´) y dispone de la mitad de tiempo que el hombre para disfrutar de sus aficiones (0h.23´frente a 0h.44´). La situación ha mejorado con respecto a estadísticas anteriores, pero el avance es muy lento.

¿Notas ese avance en tu hogar? O en tu caso la conciliación sigue teniendo el nombre de los abuelos.

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