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Lo que nadie te cuenta del año bisiesto

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Este año es especial por muchos motivos. 2020 no tiene suficiente con ser un número redondo y suponer un cambio de decenio, sino que, además, viene con un regalo bajo el brazo de esos que solo nos llegan cada cuatro años -y no, no es ni el Mundial ni la Eurocopa, sino otro regalo envenenado-: un día extra.

En efecto, por si algun@ de vosotr@s andaba despistad@, 2020 es año bisiesto, lo que significa que febrero, el mes de los enamorados, no termina hoy, día 28, sino que nos ofrece un vigésimo noveno día para el amor y la lujuria -o eso nos han vendido-.

El porqué

Poca gente recuerda exactamente el porqué de este fenómeno cuatrienal y, a pesar de que no es nuestro principal cometido, os lo vamos a recordar: lo cierto es que la Tierra no tarda 365 días exactos en dar la vuelta al Sol, sino un poquito más. ¿Sabéis cuando salís pitando de casa porque llegáis tarde al trabajo y se os escapa el autobús delante de las narices por 2 milésimas de segundo? Pues más o menos esa angustia es la que pasa la Tierra, un pelín rezagada, intentando seguir el ritmo del calendario. Nuestro verde y hermoso planeta -o lo que queda él- tarda exactamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 56 segundos en completar la vuelta alrededor del Sol, lo que supone que, cada cuatro años, el desfase con respecto al calendario llega hasta las 23 horas, 15 minutos y 56 segundos: he aquí nuestro querido 29 de febrero.

Como os podéis imaginar, Kómoda no viene aquí a contaros estas milongas astronómicas de 5º de Primaria porque, si nos pusiésemos con esas, más bien podríamos empezar por repasar cómo se desarrollaban con papel y boli las divisiones, que seguro que nos daba para reírnos un poquito más. Este mes hablamos de la Tierra y el Sol porque si bien es cierto que, como decíamos, poca gente se pregunta el porqué de la “bisiestitud”, aún es menos la que se pregunta qué nos supone realmente ese bonus day.

Sí, amig@s, sintiéndolo mucho venimos a desmontar otro de los cuentos de color rosa y purpurina que nos han vendido desde que tenemos uso de razón: un día más al año no es un regalo, más bien es como un tazón de cocido hirviendo en una mañana de agosto en Madrid.

La cruda realidad del bonus day

Empecemos por dejar claro que para lo único que sirve el 29 de febrero es para que aquellos que tuvieron la mala pata de nacer en un día inexistente en el calendario habitual puedan celebrar su cumpleaños en tiempo y forma -exclusiva curiosa: nuestro actual presidente del Gobierno es uno de ellos-. Este año, de hecho, hasta se reúnen todos en Málaga para compartir penas y alegrías en el -ojo cuidado, que va en serio-: II Encuentro Nacional de Bisiestos. Desde aquí no podemos hacer más que felicitarlos por la originalidad de su idea y esperar que disfruten de su fiesta, que para eso existe.

Para eso y -según cuentan las malas lenguas- para atraer al mal fario. Según bautizó alguien desconocido -apostamos que una abuela sabia y entrañable de las que han nutrido nuestro adorado refranero español-: “año bisiesto, año siniestro”. Esto se debe a que un sinfín de desgracias han tenido lugar en 29 de febrero: el hundimiento del Titanic, el inicio de la Guerra Civil Española y el asesinato de Kennedy entre ellas.

Un día más de trabajo by the face

Chascarrillos a un lado, para los que nacimos en un día normal, el 29 de febrero no es más que un día extra de trabajo y estrés. Un nuevo maratón de responder llamadas, contestar e-mails, preparar tuppers, hacer compras y un largo y angustioso etcétera. Y, lo que es peor, un día que la gran mayoría de los mortales -contrato anual mediante- nunca va a cobrar. Y es que todos fueron muy rápidos en avisar a los fabricantes de calendarios para que añadiesen una casilla más en el mes de febrero, pero… ¿nadie ha caído todavía en avisar a los fabricantes de nóminas para que nos paguen las 8 horas de más que sudamos cada año bisiesto? Ya os digo yo que no.

Por suerte para algunos, este año el 29 de febrero nos cae en sábado, lo que significa que muchos se librarán de trabajar. Si eres de los afortunados, disfruta de tu bonus day para relajarte y hacer lo que te gusta. Si no lo eres, esperamos que al menos seas de los que cobran por horas. Y, si tampoco es el caso, pues no te queda otra que resignarte…

Piensa que hasta dentro de cuatro años los bisiestos no podrán volver a celebrar su cumpleaños. Y, lo que es más importante, tú no tendrás que volver a trabajar by the face.

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