De cómo el “Netflix and chill” cambió nuestra vida para siempre

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¿Alguien recuerda ya dónde quedó lo de salir a tomar un café un domingo por la tarde? ¿Y lo de ir de cena un día entre semana? Por no hablar de lo de bajar al videoclub de la esquina a escoger la mejor película para ponerle a tu cita del viernes noche…

Aquí, desde luego, nos acordamos bien poco. Y es que hace unos años apareció en nuestros hogares un nuevo compañero de piso; uno que siempre se viste de rojo. En efecto, hablamos de Netflix.

El gigante americano del streaming se coló en nuestros televisores allá por el 2015 y nos cambió la vida social para siempre. Porque, desde ese momento, el mejor plan para un domingo por la tarde, un martes a las 20.00h o una cita de viernes noche con la conquista de turno no es otro que apoltronarse en el sofá, echarse la mantita y empezar el ritual “Netflix and chill”. El cine: en casa y a la carta. No es de extrañar que la plataforma reciba un consumo de 165 millones de horas diarias a escala mundial, tal y como arroja el último estudio de Streaming Observer. Ahí es nada.

Oda a la conciliación

De este modo, hoy por hoy podemos fijar nuestro propio prime time y elegir entre una oferta de títulos que multiplica la parrilla televisiva de antaño por tantos ceros como caben en una calculadora. ¿Qué es eso de esperar hasta las 22.30h para que empiece la serie, acostarse a las 00.00h y presentarse al día siguiente en la oficina con unas ojeras del color del carbón? Hoy, nosotros elegimos qué vemos y cuándo y cómo lo hacemos. Y nuestras ojeras estarán siempre agradecidas… Bendita conciliación.

Además, Netflix nos ha abaratado los costes de la vida social y amorosa. Donde antes solo cabía salir a cenar e ir al cine, hoy no nos hace falta ni salir del salón de casa. Y, claro, así es normal que a muchos se os olvide que más allá de vuestras cuatro paredes la vida continúa (porque sí, amigos y amigas, ahí fuera la gente sigue saliendo a la calle). Por ello, mucho cuidado con el peligro que supone sucumbir a los encantos de nuestro amigo rojo. Peligros médicos queremos decir; ya nos entendéis, por eso de que las células necesitan que les toque un poco el sol y las articulaciones que les demos una pizca de movimiento. Un paseíto de vez en cuando no está de más.

“Netflix and chill”: la nueva frase de moda

Aún así, sabemos que la comida a domicilio y el maratón de Netflix se antoja irresistible: más económico y, especialmente importante para algunos, mucho más íntimo. Y es que vivimos en los tiempos en que Netflix se ha convertido en la nueva palabra clave de la España soltera. Y de la no tan soltera también. Para muchos la expresión “Netflix and chill” ya ha dejado de tener su significado original y ha pasado a ser la fórmula de moda para lanzar una propuesta indecente. Esta es la crónica de cuando el “¿Netflix y manta?” sustituyó al “¿cine y palomitas?”  y acabó para siempre con el mítico “¿quieres subir a tomar un café?”.

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