Con la masturbación hemos topado

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La masturbación es una práctica sexual que, por su propia connotación, ha estado durante muchos años relegada junto con el resto de tabúes sexuales al fondo del cajón. Concebido como uno de los grandes secretos que los mortales hemos tratado de ocultar, y más parecido a una caza de brujas, mitos y leyendas se han confabulado para desvirtuar su concepción. Y es que si algunas de las elucubraciones más populares fuesen reales, más de media España padecería acné, impotencia o, en el peor de los casos, se verían privados del sentido de la vista.

Concretamente, y según los datos aportados por el  Barómetro del Auto-placer 2019, el 93% de los españoles quedarían evidenciados por alguna de estas marcas. Pues según el estudio, noventa y tres es la cifra a la que ascendería el porcentaje de españoles que se ha masturbado en alguna ocasión, quedando a la cabeza de los nueves países participantes (Reino Unido, Estados Unidos, Japón, España, Alemania, China, Francia, Corea del Sur y Taiwán).

Gracias a las encuestas realizadas a 10.000 hombres y mujeres de estas nueves nacionalidades, varias son las conclusiones que se han podido extraer. En relación a los motivos que nos llevan a coquetear con Onán, nombre originario del término “onanismo”, el más popular entre ellos está vinculado a la relajación. El barómetro expone que un 29% de los encuestados recurre a la autosatisfacción sexual como remedio al estrés, frente a un 2% que afirma que lo hace por no tener pareja. Y es que beneficios como conocer nuestro cuerpo, liberar estrés o la gratificante liberación de endorfinas, son algunas de las razones que dan respuesta a por qué, en  muchas ocasiones, gana la masturbación a las relaciones íntimas.

Parecer ser que dichos beneficios sumados a ventajas como “rapidez y sencillez” han propiciado que muchos de nosotros optemos antes por un “alivio momentáneo” a una verdadera conexión íntima con otra persona.  Quedando, para muchos, tal conexión reducida a un aburrido y rutinario “sexo de mantenimiento”.

Por otro lado, y trayendo de nuevo a primer plano el oscurantismo del que usualmente se ha rodeado el “tema” de la masturbación, la encuesta apunta que a día de hoy el 39% de las mujeres miente acerca de su estimulación genital, cinco puntos más que los hombres, quienes suelen ser más propensos a mentir a cerca de la frecuencia con la que la practican.  

Desde Kómoda nos preguntamos, ¿podemos afirmar que la frecuencia con la que nos masturbamos es un indicador del estrés que sufrimos? ¿El estrés nos mata la libido o nos arroja a ella cual salvavidas? Y lo que es aun más preocupante ¿renunciaríamos los españoles al sentido de la vista antes que a la masturbación?

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