“Baby Blues”: La cara oculta de la maternidad

Posted on 2 Minutos de lectura

Si pensamos en la maternidad y más concretamente en bebés y madres primerizas, un aluvión de chupetes, biberones, sonajeros y pañales retumbarían en nuestras cabezas. Sin embargo, la maternidad, por suerte o por desgracia, va mucho más allá de carritos de bebé, papillas y lloros. Incluso más allá de temas tan controvertidos y a la orden del día como el poder de decisión de la mujer sobre su propio cuerpo, o el debate acerca de dónde quieren o pueden amamantar las madres a sus pequeños.

La maternidad es, como cualquier otro planteamiento de índole personal y abstracta, una cuestión objeto de juicio de valores, cuyo resultado será una concepción arbitraria, parcial y sobre todo íntima de la misma.

Y es que sus aguas son mucho más profundas y, en ocasiones, más oscuras de lo que a simple vista podemos intuir por su superficie.  El Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH) abordaba en una de sus publicaciones las causas, síntomas y consecuencias de la depresión postparto, así como las diferencias y semejanzas entre este temido trastorno del estado de ánimo y el menos conocido “baby blues” o “tristeza postparto”.

Como común denominador entre ambos padecimientos encontramos sentimientos de preocupación, tristeza y fatiga. Mientras que la diferencia principal entre uno y otro es el grado de gravedad y la habitualidad que revisten tales emociones.

De tal modo, el “baby blues” es más frecuente pero también menos alarmante, caracterizándose por sentimientos leves que afectan hasta a un 80% de las madres. Con una duración que oscila entre una y dos semanas, sus síntomas suelen desparecer progresivamente y por sí solos. Por su parte, el porcentaje de la depresión postparto es bastante inferior, con un 15%. No obstante, los sentimientos de ansiedad y tristeza en ocasiones se tornan extremos, desembocando en otros como desesperanza o vacío, precisándose en atención a la gravedad y a una duración dilatada en el tiempo tratamiento médico.

En cuanto a las causas de dichos padecimientos, estas son diversas y dependientes de las particularidades de cada mujer, sin embargo, una bajada repentina en los niveles de hormonas provocadas por el embarazo y un descanso insuficiente, son motivos  recurrentes.

Queda claro que la maternidad es un tema delicado, motivo de alegrías y en ocasiones de penas, y desde Kómoda nos preguntamos: ¿siempre fue igual? ¿las mujeres de hoy en día, muchas de ellas mujeres TATT, son más propensas a sufrir este tipo de padecimientos que aquellas de generaciones pasadas? ¿y futuras?

What do you think?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Comments Yet.