¿Está naciendo un movimiento anti redes sociales?

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En España, más de 25,5 millones de personas entre 16 y 65 años poseen perfiles en redes sociales, según el último estudio anual de IAB Spain. Sin embargo, en los últimos años parece que está naciendo una tendencia a abandonarlas o directamente a no registrarse en ellas.

El recelo a perder tu privacidad al exhibir tu vida en las redes así como la falta de interés por conocer las andanzas de tus conocidos ligado al estrés y la dependencia que provocan las redes sociales, vienen siendo las principales causas de esta fuga. Además, del hecho de perder en promedio una hora navegando entre story y story.

En la serie Merlí, al final de la segunda temporada, el profesor de filosofía le cuenta una historia sobre una vaca a sus alumnos para explicarles la esencia del pensamiento Tao. “Todos tenemos una vaquita que nos proporciona un refugio que nos hace convivir con la rutina y nos hace dependientes. Para unos, la vaquita es el trabajo; para otros, la pareja”… Y para un gran número de internautas su vaquita son las redes sociales.

Colgar fotos y copys atractivos, que un algoritmo tiene a bien potenciar o no en el muro de tus seguidores, se ha convertido en un trabajo para los denominados influencers. La periodista e influencerPaula Ordovás en una entrevista confesaba que tras diez años dedicándose al mundo digital se había dado cuenta de que “me generan ansiedad. Me planteé estar 24 horas sin móvil durante unas vacaciones en Miami y fui incapaz. Comprendo que algunos influencers y celebrities hayan dicho que se desmarcaban de esto”.

Este es el caso de Berta Bernad, la influencer española acumulaba 98.000 seguidores en Instagram cuando dijo basta y cerró su cuenta. Esa vida expuesta, admirada y criticada a partes iguales, provocadora de ansiedad e inestabilidad emocional le llevó a escribir su novela Greta Godoy.

Me había dado cuenta que tener una vida tan expuesta no me dejaba ser feliz. Hoy considero que es la mejor decisión que he tomado en mi vida”, confesaba en una entrevista a El Mundo. “El mensaje de la novela no es cierra tu Instagram, sino aprende a vivir con la tecnología de una manera más saludable”, apostillaba en un reportaje a la revista Hola.

Hace un par de años, desmarcarte y no tener un perfil de Instagram o Facebook te catalogaba automáticamente entre la sociedad como “viejuno”. Hoy en día es ya una opción de vida entre jóvenes y mayores, entre famosos y personas de a pie. ¿Está naciendo un movimiento en contra de este Gran Hermano que son las redes sociales? ¿Es una moda pasajera? o, de cara al futuro, ¿atenderemos más a nuestra salud que a la imagen digital que proyectamos?