La doble cara de las redes sociales

Posted on 2 Minutos de lectura

Actualmente la tecnología es sinónimo de comunicación, ambas se retroalimentan, evolucionando una de la mano de la otra. Los medios para comunicarnos son cada vez más sofisticados. Sin embargo, no hace tanto tiempo, nuestros antecesores utilizaban medios tan rudimentarios como animales. Las palomas mensajeras trasportaban cartas y comunicados a lo largo y ancho de este mundo, mientras que a día de hoy lo más parecido que tenemos a una de esas palomas es el icono de Twitter.

Las plataformas sociales son tendencia, incluso el teléfono parece un medio arcaico al lado de Whatsapp, Facebook o Instagram. Las redes lideran nuestra manera de interactuar, pasando los usuarios españoles una media de 1,38 horas inmersos en ellas.

Comodidad, inmediatez y calidad son la traducción del ya trillado “bueno, bonito y barato” pero ¿son todo ventajas?

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Pensilvania saca a la palestra la correlación entre el uso de la tecnología y la depresión, asegurando ser el primero estudio en “establecer un nexo causal claro entre el menor uso de las redes sociales y el mejoramiento en lo que hace a la soledad y la depresión“.

En el experimento participaron 143 estudiantes universitarios, los cuales fueron divididos en dos grupos, uno de ellos continuó usando redes sociales de forma habitual mientras que al otro se le restringió el acceso a diez minutos diarios. El estudio reveló que aquellos a los que se les limitó drásticamente su uso vieron caer significativamente sus síntomas depresivos.

“No comparar mi vida con la de otros tuvo un impacto mucho más fuerte de lo que esperaba dijo uno de los participantes del estudio. “Me he sentido mucho más positivo sobre mi mismo durante esas semanas” expresó.

La mayoría de los jóvenes exhiben sus vidas a través de una pantalla, proyectando una imagen lo más atractiva posible. Cosechar seguidores y conseguir esos codiciados likes es una inyección de autoestima, pero no llegar a los cánones o expectativas marcados puede ser un duro golpe.

Resulta irónico, pero tal vez no sorprendente, que reducir el uso de las redes que prometían ayudarnos a conectar con otros, en realidad ayuda a las personas a sentirse menos solas y deprimidas” explicó la psicóloga Melissa G. Hunt, autora del estudio.

La tecnología ha facilitado nuestro día a día, especialmente nuestra comunicación, pero ¿a qué precio? ¿Internet, nos cambia como personas? ¿El costo de acercarnos a los demás es alejarnos de nosotros mismos?