¿Por qué elegir entre ser madres o ser profesionales?

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Una de las decisiones más importantes a las que se debe enfrentar toda mujer es el hecho de si quieren ser madres o no. Si determinan que no quieren serlo deberán enfrentarse a los prejuicios sociales y si, por el contrario, su resolución es afirmativa emprenderán un nuevo rompecabezas.

Las actuales jornadas laborales, la lucha incesante contra el techo de cristal y el estrés que produce el multitasking conlleva que ser madre y replantearse el futuro empresarial vayan de la mano en numerosas ocasiones. ¿Por qué son ellas las que aparcan su sueño y su crecimiento profesional a la hora de traer hijos al mundo?

La actual directora operativa de Facebook, Sheryl Sandberg, va más allá y postula que el patrón de conducta les lleva incluso a renunciar antes si quiera de quedarse embarazadas, lo que provoca un retraso sustancial en sus carreras profesionales.

En 2018, el número de mujeres directivas en España se congeló en el 27% y el informe de Grant Thornton, Women in Business: ¿cumplir o liderar?, pronostica un clima de estancamiento y lenta evolución un tanto preocupante.

El documental Madres Trabajadoras también invita al espectador a reflexionar cuando a una de las protagonistas tras finalizar su baja maternal le proponen un ascenso que implica mudarse de ciudad. Ella quiere aceptar ese puesto, sin embargo, su marido no emplea ni dos segundos en pensarlo. Bajo la miopía masculina la respuesta es clara: debe rechazar el puesto sino será una mala madre.

“El 58,1% de las mujeres toman decisiones que implican una renuncia desde que han sido madres y solo el 6,2% de sus parejas ha renunciado”, según el análisis sociológico Somos Equipo.

Y es que la cuestión no debería versar entre elegir ser madre o profesional sino poder ser ambas cosas porque una no tiene por qué limitar a la otra. En palabras de Lady Gaga “si tienes un sueño, lucha por él. Se trata de no darse por vencida”.