La evolución del sexo

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El ser humano tiene una característica social intrínseca que le ayuda a sobrellevar la soledad y a sentir la pertenencia a un grupo. Como es natural, tiende a adaptarse al entorno en el que se encuentra, pero ¿qué pasa cuando el entorno ofrece tantas posibilidades como puedas imaginar?

Si las abuelas vieran hoy en día alguno de los documentales que vemos sobre sexo estarían escandalizadas. Antes no se demostraba efusivamente el amor en público, no se enviaban fotos de desnudos (tampoco había smartphones), no se compraban casi juguetes eróticos (y si lo hacían no presumían de ello) y mucho menos se participaba en juegos de rol o quedadas grupales. ¡Hoy en día hasta Romeo y Julieta están en Tinder!

Ahora existe la opción de estar con alguien que acompañe y que satisfaga nuestras necesidades sin tener que esforzarnos lo más mínimo; si se quiere –y uno se lo puede permitir económicamente hablando– tenemos al alcance de la mano la posibilidad de comprar un muñeco o una muñeca personalizada en base a nuestros gustos personales; alguien que nos espera en casa cuando volvemos, que escucha y da conversación además de satisfacernos en la cama. Si buscas una pareja ideal, sólo tienes que pedirla por Internet.  

Parece que existe un cansancio generalizado por tener que esforzarnos en conseguir satisfacer las necesidades de una relación clásica de pareja. No queremos perder el poco tiempo de ocio del que disponemos en tener que “luchar” para mantener la chispa del noviazgo o matrimonio. ¿Cuál será el futuro? ¿Sexualmente hablando, ¿nos decantaremos también por las opciones más fáciles? ¿Buscamos simplemente sexo sin tener que dar nada a cambio?

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