¿Cómo afecta la alimentación al cansancio social?

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Las cifras indican que la obesidad y el cansancio nos van ganando la batalla. No comemos en casa, consumimos productos ya preparados y no realizamos la actividad física recomendada por los expertos. ¿Nos alimentamos mal porque estamos permanentemente cansados o a la inversa?

La comodidad nos aleja de los fogones. Se incrementa el consumo de comida preparada en detrimento de nuestra dieta mediterránea. El 66% de los españoles se decanta por pedir comida a domicilio, cifra que supera incluso a las compras online en supermercados. ¿Tendencia imparable?

Comer fuera de casa no tiene por qué ser sinónimo de alimentarse mal. José Miguel Mulet, profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, indica en su intervención para el documental: “si planificamos nuestras comidas con antelación con técnicas que no demanden mucho tiempo podremos conseguir una alimentación con todos los nutrientes necesarios y así lograremos vencer al cansancio”.

Grandes ciudades y jornadas laborales intensas provocan que 6 de cada 10 españoles coma fuera de su casa. A estos factores se une el estrés y la falta de tiempo para desplazarse lo cual impacta negativamente en nuestro rendimiento. ¿Es la eterna pescadilla que se muerde la cola?

“Consumimos menos verduras y hortalizas, cereales de grano entero o frutos secos y buscamos otras alternativas que puedan satisfacer momentáneamente las necesidades de nuestro organismo, en muchos casos por comodidad”, señala en su entrevista para el documental, Kómoda, la vida sin energía, Ramón De Cangas, dietista-nutricionista y doctor en Biología Molecular.

Ramón de Cangas contesta

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