Comer delante de las pantallas

Posted on 2 Minutos de lectura

Varios estudios avalan los efectos negativos de consumir alimentos delante de una pantalla de ordenador en el trabajo o mientras se ve algún programa de televisión en casa a la hora de comer. Aunque los datos son sorprendentes, es habitual encontrarse en la oficina a empleados que comen en su mismo sitio de trabajo siendo interrumpidos constantemente con llamadas, reuniones y “cosas del trabajo”.

Si se come mientras se trabaja, el cerebro no desconecta y no puede descansar de sí mismo. La hora de comer debe servir para que el cerebro repose por la actividad y el esfuerzo que ha estado realizando.  Una pausa para centrarse en otra cosa distinta, como por ejemplo alimentarse bien.

Cuando se come mirando a la pantalla se ingieren más alimentos en menos tiempo, además de aumentar el apetito e inhibir la sensación de saciedad. En resumen, comemos más en menos tiempo y vamos aumentando progresivamente las cantidades.

En términos de salud, pueden producirse diversas consecuencias negativas derivadas de esta mala costumbre como el cansancio, el estrés crónico o la ansiedad al no ser capaz de desconectar. Por otra parte, en términos de ser social, también podemos perdernos una conversación interesante en familia, el disfrute de una buena comida o un minuto para respirar hondo y relajarse.

Comer en casa no siempre es posible y la comida a domicilio se abre camino en nuestra mesa tanto en el trabajo como en casa, pero ¿no sería mejor parar a la hora de comer, para comer?