El cansancio se ve

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El cansancio físico y mental que arrastramos en la vida contemporánea tiene también consecuencias en nuestra imagen personal y, como si fuesen fichas de dominó, impacta también en nuestras relaciones sociales y laborales. Los demás perciben nuestro cansancio y les aporta información negativa sobre nosotros.

La vida es cuestión de prioridades. Cuando el cansancio nos invade nos da pereza situar en los primeros lugares de esa lista actividades rutinarias como ir a la peluquería, limpiar los zapatos, incluso afeitarnos o planchar las camisas. En situaciones como el desempleo resistir a esta espiral de descuido es una de las claves para volver a insertarse en la vida laboral.

Mantener la responsabilidad de nuestra imagen personal nos aportará una carga de energía positiva y nos ayudará a salir de situaciones de estrés o cansancio. Recuerda tres consejos:

Cuida lo pequeño. La imagen se percibe desde los detalles: pelo, uñas, zapatos, etc. Casi todo el mundo se fijará en pequeñas cosas y, a través de ellas, inferirán cosas de ti. Pon atención en esas piezas del puzzle de tu imagen.

Sonríe. La sonrisa es la mejor tarjeta de presentación, como una luz bajo la que te ven los demás.

Acéptate. Todos somos altos, bajos, delgados, gordos… es bueno que intentes mejorar pero, en el camino, acepta que eres imperfecto y muéstrate cómodo con ello. De este modo potenciarás todo lo bueno que hay en ti.