La energía que te mueve para ir a trabajar

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Opción A. Suena el despertador. Lo apagas con una mezcla de fastidio y desidia. Te duchas con desgana agobiándote por las obligaciones del trabajo. No te apetece ir a trabajar y, mucho menos, ver a tus compañeros. Ellos son unos aburridos y tus jefes no te entienden. Hay que ir a trabajar, está claro, porque hay que pagar las facturas. Ojalá te tocase una Primitiva para mandarlos a todos a tomar viento.

Opción B. Suena el despertador. Lo apagas con una mezcla de ilusión y optimismo. Te duchas con ímpetu motivado por las obligaciones del trabajo. Te apetece ir a trabajar y, sobre todo, ver a tus compañeros. Ellos son buena gente y tus jefes te entienden a la perfección. Hay que ir a trabajar porque hay que hacer cosas en la vida, construir algo valioso y de lo que te sientas orgulloso. Ojalá te tocase una Primitiva para poder viajar a tu gusto y hacerte una casa… aunque seguirías yendo a trabajar, porque te encanta.

Los dos párrafos anteriores parodian dos extremos en el inicio del día de un trabajador. La mayoría de nosotros no nos encontramos ni en uno ni en otro, sino en un término medio. Esa es una de las conclusiones del informe People Unboxed de ADP en colaboración con Circle Research centrado en la felicidad y satisfacción en el trabajo.

En el informe se indica que hasta un 51% de los trabajadores encuestados va a trabajar movido por la necesidad vital de pagar aquello que necesita y desea. Un 48%, sin embargo, expresa motivos de carácter personal relacionados con la búsqueda de la realización personal o la felicidad. Este equilibrio de motivaciones constituye un gran desafío para los departamentos de RRHH, porque les presenta dos realidades que deben ser atendidas, cuidadas y satisfechas a la vez.

Los aspectos tangibles e intangibles del trabajo son dos caras de la misma moneda. Seguramente hay pocas personas totalmente A o totalmente B y casi todos somos una mezcla de ambas. El aspecto económico y el de desarrollo personal conviven en nosotros y forman parte de la energía que nos mueve cada mañana.

¿Y tú? ¿Estás más cerca de la A o de la B?